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112 alumnos del arte marcial “Tang Soo Do” rindieron examen en el Club Tucumán

112 alumnos del arte marcial “Tang Soo Do” rindieron examen en el Club Tucumán

El sábado 8 de diciembre las artes marciales tuvieron una cita multitudinaria en las instalaciones del Club Social y Deportivo Tucumán: 112 alumnos de la escuela de Tang Soo Do del club y de otras escuelas de la zona sur rindieron sus exámenes de cinturones de color.

Las mesas examinadoras se ubicaron en las canchas de fútbol 5 y pelota paleta del club, a fin de acomodar a la gran afluencia de alumnos y al público que con entrada gratuita presenció la jornada, desarrollada de 9:00 a 16:00. Los exámenes, que estuvieron a cargo de Alejandro Ballesta (coordinador de la escuela del Club Tucumán) y Christian Álvarez (maestro quinto dan), incluyeron una prueba escrita, rutinas de formas y de defensa personal y ejercicios de rotura de maderas.

“Contamos con un muy buen número de participantes de varias escuelas de la zona. Esto se debe al trabajo que venimos haciendo desde hace años para el crecimiento del Tang Soo Do en Argentina”, afirma satisfecho Ballesta. Su escuela en el Club Tucumán se inició en 2016 con tres alumnos y hoy ronda una veintena de estudiantes que van desde los 5 a los 50 años, divididos en dos turnos los días martes y jueves por las tardes y noches.

El Tang Soo Do es un arte marcial coreana con raíces chinas y japoneses que se remontan a unos dos mil años de antigüedad. Si bien tiene similitudes con el karate japonés y el taekwondo coreano, se consolidó como un arte marcial autónoma en la década de 1960, cuando se separó del taekwondo para conservar rasgos de las artes marciales más tradicionales. Hacia fines de esa década llegó a Estados Unidos y desde ahí comenzó su expansión internacional. En 1982 se creó la Asociación Mundial de Tang Soo Do, cuya filial argentina fue fundada en 1988. Actualmente hay escuelas en varios puntos del país (desde Mar del Plata y Catamarca hasta el conurbano y la ciudad de Buenos Aires) y se calcula que unas 800 personas lo practican.

Ballesta, que se inició en el Tang Soo Do en 1981 y fue uno de los primeros cinturones negros argentinos de la Asociación Mundial, es hoy maestro de la especialidad y en noviembre obtuvo el rango de cuarto dan. En marzo viajará a Alabama (Estados Unidos) para prestar juramento de su nueva categoría, donde se le entregará una placa, un diploma y una espada. Entre los beneficios de esta arte marcial, Ballesta menciona la posibilidad que brinda para lograr el bienestar físico y mental. El entrenamiento en ejercicios de fuerza, resistencia, potencia y velocidad se complementa con la enseñanza de valores, códigos y principios (tales como la concentración, la perseverancia, la humildad, el autocontrol) que resultan aplicables a la vida cotidiana y refuerzan la formación que se transmite desde las familias.

El coordinador de la escuela del Club Tucumán afirma estar feliz y orgulloso de poder desarrollar su actividad en la tradicional entidad de Quilmes oeste, que –señala– le ha dado todo su apoyo para que su escuela crezca a lo largo de los últimos años. Sobre esta base confía en seguir extendiendo la práctica del Tang Soo Doo a varones y mujeres de todas las edades que quieran conocer los secretos de esta arte marcial y deseen mejorar, por este camino, su estado físico y su equilibrio emocional.

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