Comienzo de año descontrolado en la ribera de Quilmes

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La zona ribereña fue escenario de violentos disturbios que se ocasionaron durante el fin de semana, donde hubo heridos y destrozos, por lo que debieron intervenir las fuerzas de seguridad para controlar la situación.

Como es costumbre desde hace mucho tiempo, el primer día del año, miles de vecinos se acercan a la costa de Quilmes para disfrutar de un caluroso día de verano. Este viernes no fue la excepción, a pesar de la pandemia por Coronavirus.

Desde temprano, el primero de enero, fueron ingresando visitantes a la ribera local, en autos particulares, colectivos, micros y hasta carros a caballo repletos de gente. Fue así que pasando las horas, la aglomeración de gente en el paseo costero era de gran magnitud, lo que derivó en un descontrol, desde accidentes hasta robos, pasando por disturbios y destrozos.

Sin embargo, hacia la tarde-noche se registró el hecho más violento del día, en la avenida Cervantes entre Franklin y Calle 26 Bis, frente a la terminal del 278, donde una situación despertó la furia de dos grupos que se enfrentaron, primero entre ellos y luego contra la policía. Según testigos, todo habría comenzado cuando víctimas de un robo que ocurrió en el rio, reconocieron a los ladrones y los interceptaron para que les devuelvan sus pertenencias.

Allí se generó una «batalla campal» entre grupos, lo que generó destrozos en colectivos de la empresa COVEMASA, ventanas de automóviles y vidrios de las casas vecinas. Además se sumó la indignación de los ciudadanos porque los colectivos no podían llenarse, debido al protocolo de Covid-19.

Al lugar llegaron efectivos del Cuerpo de Infantería de la Policía Bonaerense, Prefectura, Patrulla Urbana y Defensa Civil, además de una ambulancia del SAME que asistió a los heridos leves.

El enfrentamiento duró varias horas y los disturbios continuaron hasta la noche. En tanto, hacia el sábado y domingo se dispuso un operativo de tránsito en ambos accesos a la ribera local, para controlar a los visitantes que ingresaban en vehículos particulares. Fuentes aseguraron que se pedía los papeles del auto, y se verificaba que quien entre no lleve alcohol y que no supere el máximo de ocupantes por asiento.

La situación de descontrol generó quejas en los vecinos del barrio, quienes no dudaron en hacerlo público y subir sus opiniones al grupo vecinal.

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