Después de 5 años juzgan a pareja que mataron salvajemente a su hija de 7 años

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El caso llegó a juicio por el horror que sufrió una niña de 7 años. Su mamá y el padrastro están acusados de haberla asesinado de varios golpes en la cabeza y haberla incinerado en una parrilla en 2014.

 
El crimen de Priscila Leguiza, la criatura de 7 años que fue golpeada brutalmente en la cabeza y quemada en una parrilla llegó al debate oral y su mamá y padrastro son los acusados.
Silvia Beatriz Lafuente (37) y Pablo Verón Visconti (35) -ex policía federal-, su pareja comenzaron a ser juzgados por el homicidio de la criatura, ocurrido en 2014.
El padre de la pequeña, dijo que la criatura era sometida a continuos malos tratos porque no la llamaba mamá, a su progenitora, sino por su nombre.
«Silvia hacía visitas relámpago, casi no la veía. La nena decía ‘ella no es mi mamá, nunca la vi'», sostuvo.
Según las pericias, a la nena la mataron a golpes en la cabeza. Luego, la prendieron fuego en una parrilla. Una cámara de seguridad detectó cuando llevaban su cadáver en un cochecito hasta un arroyo cercano a su casa, en Quilmes, adonde lo descartaron.
Priscila nació prematura y siempre tuvo problemas de salud. Se crió en la villa IAPI de Bernal, en Quilmes, y vivió un tiempo con su padre y otro con su abuela materna y su tía, en el mismo barrio.
Silvia tenía 11 hijos además de Priscila. Al momento del crimen, con el policía llevaban 5 años en pareja y tenían cuatro hijos en común: dos nenas (de 4 y 3 años) y un varón, de 2. La pareja tuvo un cuarto hijo pero en noviembre de 2013, con sólo cuatro meses, el bebé murió, presuntamente por asfixia. La mujer apresada también tiene un nieto.
Según contaron fuentes policiales, una noche Priscila sufrió una paliza brutal y luego la acostaron a dormir. Al otro día, cuando la fueron a despertar, la nena estaba muerta. Ahí arrancó el horror después del horror.
Primero trataron de quemar el cuerpo. Según determinaron los investigadores, lo habrían puesto en la parrilla ubicada en el jardín de la casa, lo cubrieron con papel de diarios y maderas y lo prendieron fuego.
Las imágenes de la pareja, con dos hermanitos de Priscila y un adolescente caminando hacia el arroyo, quedaron grabadas en la cámara de seguridad de una estación de servicio.
El matrimonio se presentó días después para hacer la denuncia. Tal vez pensaron que en ese tiempo la corriente del curso de agua había arrastrado el cuerpo más lejos.
“El matrimonio dijo en la comisaría que el sábado a la mañana, cuando se levantaron, la nena no estaba. Nos llamaron la atención dos cosas: que una nena sea robada adentro de su propiedad y que los padres hagan la denuncia recién 38 horas después”, contó un investigador del caso.
Finalmente la nena fue hallada muerta al día siguiente.

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