Encontró a su abuela atada en la cama y semidesnuda en clínica de Ezpeleta

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La mujer permanecía internada por COVID-19 en la clínica San Martín, sus familiares fueron a visitarla y la encontraron en estado completo de abandono, por lo que radicaron una denuncia.

Familiares de una abuela de 94 años, recuperada de COVID-19, fueron a visitarla a la Clínica San Martín de Ezpeleta y la encontraron «atada a la camilla, semidesnuda y acostada sobre sus orines», por lo que radicaron de inmediato una denuncia en la Comisaría 6ta. de Quilmes, en la que también detallaron el pésimo estado edilicio en el que se encontraba el sanatorio.

Angela Violini, nieta de la señora, fue una de las personas que descubrió la situación y no dudó en contarlo por las redes sociales, haciendo que se viralice su mensaje.

«Luego de esperar una hora aproximadamente, se presentó un señor que dijo ser médico, quien se negó a darme su nombre y apellido y me pasó un reporte vago, que leía textual desde su celular».

«Como el informe difería ostensiblemente de los reportes diarios, que entre otras cosas decía que ya no tenía COVID-19, únicamente secuelas pulmonares, le pedí ver los análisis que se le habían practicado a mi abuela y me contestó que eran confidenciales. Luego le pedí pasar a verla aunque sea de lejos y me respondió que no podía pasar porque no estaba en la lista».

“Luego de esperar una hora más, me permitió pasar. Mientras nos dirigíamos a la habitación de mi abuela, quien se encontraba en el piso (porque ya no tenía el virus), le consulté dónde se había recibido y no me contestó (dijo ser dominicano), inquieta le pregunté si se recibió en Argentina y me contestó: ‘no tengo documentación, si quiere llame a la Policía’”.

“En las dos horas interminables de espera, pude notar además el deterioro de las instalaciones (vidrios rotos de la puerta de entrada, cables eléctricos a la vista), las condiciones de higiene y peor aún, la prueba hidráulica del matafuegos de la sala de espera, vencido”.

“Cuando llegué a la habitación, encontré a mi abuela atada de las dos manos, mojada en un charco de agua, puesto que la vía del pie se desconectó y mojó la mitad de la cama, sábanas de arriba, de abajo y frazadas (tenía neumonía), la máscara de oxígeno corrida a la altura del mentón, la boca seca y totalmente perdida en tiempo y espacio, pidiendo con voz entrecortada agua. Estaba desnuda, siendo que le habíamos llevado ropa”.

Luego de varias horas, la familia de la abuela logró sacarla de la clínica y viralizar el mensaje para que todas las personas se enteren del estado de dicha clínica.

Ángela contó que tras el posteo de las redes, muchas personas le contaron su situación con la misma clínica, y coincidían en varios puntos: «Hice un posteo en las redes sociales y mucha gente se comunicó conmigo para contarme sus experiencias con la clínica. Todos me dicen lo mismo. No saben los nombres de los médicos, no dan los partes médicos ni cuando fallecen sus familiares. Muchos ponen peritos privados y se dan cuenta de la mala praxis que sufrieron sus familiares. Dos personas que se contactaron me contaron que sus abuelos murieron porque no les dieron la medicación para la arritmia y fallecieron, etiquetándolos como muertes por COVID-19».

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