Por Facundo Muñoz

Es holandés, fanático de Quilmes y viajará más de 12 mil kilómetros para ver el partido con Boca de la Copa Argentina

La historia de locura y pasión de Pim Meussen, quien dejará por unos días su casa en Países Bajos y cruzará el océano Atlántico para alentar al Cervecero en el Malvinas Argentinas de Mendoza.

Cerca de 40 mil hinchas de diferentes lugares del país llegarán este miércoles a la provincia cuyana para reventar por la noche el Estadio Malvinas Argentinas y contemplar desde sus tribunas el último cruce de los cuartos de final de la Copa Argentina. Pero no todos los hinchas iniciarán su travesía en el Sur del conurbano bonaerense. Hay uno que cruzará el océano Atlántico para alentarlo en Mendoza.

Pim Meussen es fanático de Quilmes hasta los huesos y no lo oculta ni un poco. Su pintoresca colección de camisetas, cuadros, gorras y banderines invitan a creer que pasó su infancia en algún rincón de Bernal, o pateando piedras cerca de la estación de Ezpeleta, y que heredó la pasión por el club de algún familiar. Pim, sin embargo, es holandés, vive en la pequeña ciudad de Harderwijk y recorrerá 12.483 kilómetros para estar presente en el Malvinas Argentinas.

Una hora y media en tren desde su casa hasta Ámsterdam, 13 horas en avión hasta Buenos Aires, cuatro horas de espera en el aeropuerto y otro vuelo de dos horas con destino a Mendoza. “Conozco la historia entre Boca y Quilmes desde 1978, entonces este partido es perfecto para mí”, le cuenta a Tycsports.com. Su historia de amor por Quilmes, en tanto, comenzó hace apenas una década: “Me volví hincha desde que vi un documental hecho por alemanes en 2012, llamado ‘Los Cerveceros de Quilmes’. A partir de ese momento me interesé por el club y lo seguí viendo videos en YouTube, Twitter e Instagram”.

Hasta que en 2019 pudo visitar la cancha y ser parte de la fiesta cervecera. Aquella tarde de febrero, el conjunto de Leonardo Lemos venció 2-1 a Chacarita y Pim quedó hipnotizado por el griterío de Los Indios Kilmes detrás del alambrado. “Tiene una afición enormemente apasionada, que lo daría todo por revivir viejos tiempos”, escribió tiempo después en un especial de la revista Staantribune.

El recibimiento con los brazos abiertos del pueblo quilmeño también lo sorprendió gratamente: nunca fue considerado un turista holandés perdido en el Sur del Gran Buenos Aires, sino un hincha más. “La amabilidad y hospitalidad es increíble –confiesa-. Siempre siento una calurosa bienvenida. A partir de ese momento decidí ir todos los años a Quilmes por los amigos, el fútbol y el asado. Así que esta será mi cuarta vez. Las primeras tres fueron buenas”.

En la víspera de este choque histórico, Pim exhibe con orgullo su número de socio a la distancia, el 88362, y se informa por las redes sociales sobre las novedades del equipo. Quiere saber si estará desde el arranque Mariano Pavone, su jugador favorito, o si Walter Gastón Coyette mantendrá los mismos tres apellidos de arriba.

Ni bien ponga un pie en tierras mendocinas, la Peña Cuyo de Quilmes se encargará de que Pim tenga una estadía perfecta: asado, cerveza, charlas con el traductor de Google de por medio, cumbia santafesina de fondo y una cama para dormir después del partido, sea cual sea el resultado. “Ojalá Juan Román Riquelme tenga una noche horrible”, bromea.

El club de su corazón en Países Bajos, el NEC Nijmegen, hace más de un mes y medio que no cosecha una victoria y se complica en la Eredivisie, pero Pim solo piensan en una cosa: que Quilmes pueda dar el batacazo frente a Boca en la Copa Argentina y que él, un par de días después, pueda volver a su casa con un triunfo histórico en la valija.

Fuente: tycsports.

Comparte esta noticia: