Por Federico Ramondi

Golpe comando fallido para robar una carnicería de Quilmes Este

En el último día del año y mientras decenas de personas terminaban las compras para las fiestas, una banda de delincuentes armados llevó a cabo un golpe comando en una carnicería de Quilmes Este. Durante el fallido robo dispararon dos tiros al aire, pero finalmente huyeron sin llevarse nada.  

La dramática escena comenzó a las 12.50 del mediodía de este viernes en la carnicería La Ñata, ubicada en el cruce de las calles Dorrego y Brown, cuando el local estaba repleto de clientes. Hasta allí llegaron cinco delincuentes a bordo de un vehículo azul. Cuatro de ellos ingresaron a punta de pistola, mientras que el restante se quedó de campana al volante del coche.  

Los bandidos amenazaron a los empleados poniéndoles pistolas en la cabeza y disparando al menos dos tiros al aire y les exigieron que entregaran “la plata grande”. No les interesó el que podrían reunir de la caja registradora, sino que fueron directamente a recorrer las oficinas del inmueble. 

Esto hizo suponer a los trabajadores que tendrían un dato o que hicieron tareas de inteligencia, ya que arribaron para dar el golpe apenas diez minutos antes de que llegara el personal de seguridad del comercio. Sin embargo, lo que los ladrones no sabían era que el dinero que buscaban no se encontraba en el lugar. 

“Vivimos una situación bastante traumática. Yo estaba afuera de la carnicería y en un momento escuché gritos y vi a la gente salir corriendo como en estampida. Mi mujer sale del local al grito de ‘están robando’. Se escucharon detonaciones y después un auto de contramano sobre Brown se fue hacia Gelly y Obes. Yo los seguí junto con otro muchacho hasta detrás del Club Alemán donde cambiaron de auto a un Peugeot 308”, relató Sebastián, uno de los testigos del hecho, en diálogo con InfoQuilmes.

Por su parte, una de las empleadas del local expresó a este medio: “Fueron minutos interminables, no se puede vivir. Había cámaras y aún así entraron a cara descubierta, sin siquiera barbijo, no les importó nada. No me entra en la cabeza qué querían hacer. Claramente son inexpertos, pero tenés que tener ‘sangre’ para meterte en un local con tanta gente: sólo trabajando éramos como diez. No se pudieron llevar nada y gracias a Dios estamos todos bien, podemos contarla”, remarcó la trabajadora. 

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