Por Facundo Muñoz

Murió «Palta», la yegua que fue rescatada por proteccionistas desnutrida y herida 

El equino había sido rescatado el mes pasado por la ONG Caballos de Quilmes en un completo estado de desnutrición y graves heridas en su cuerpo. Sin embargo, no aguantó tal maltrato y finalmente murió en las últimas horas.

El rescate ocurrió en febrero, cuando proteccionistas de la ONG Caballos de Quilmes, fueron alertados que en las calles 25 de Mayo y Perú, de La Ribera local, se advirtió la presencia de un caballo en un grave estado de desnutrición. Rápidamente voluntarios de la Organización, se hicieron presentes en el lugar y gracias al rápido accionar policial y de la fiscalía de turno, que otorgó la orden de allanamiento, pudieron rescatarla.

Los proteccionistas señalaron en ese momento, que los carreros se violentaron e intentaron que no se lo lleven, como suele suceder en cada caso similar. Sin embargo, habían logrado rescatarlo y ponerlo a resguardo, mientras que lo llevaron rápidamente a su centro médico para tratar sus heridas. El pobre animal pesaba tan sólo 150 kilos, cuando lo mínimo son 400 kilos. Por esta razón, fue internada en terapia intensiva.

«Palta se acostó a descansar y así como se acostó nunca más logró ponerse en pie. Se lo intentó todo, pero su cuerpo no respondía, ni siquiera quiso comer más, con el hambre feroz que tenía. Los caballos con el grado de desnutrición que tenía Palta, están en riesgo constante de morir durante el proceso de recuperación», explicaron desde la entidad.

Y reflexionaron: «El dolor otra vez nos invade y otra muerte nos golpea a todos como sociedad. Lamentablemente Palta no será la última. Vivimos en una constante desidia, naturalizamos ver animales sufriendo amarrados al peso del abandono y el desinterés de los políticos que uno a otro van pasando sin cambiar esta realidad que nos hace miserables».

«Y nuevamente la indignación y el enojo. El llanto y la desesperanza. Palta deja a la vista el abandono y descontrol de una ciudad que hace poco por terminar con este horror. Los políticos pasan sin dejar huellas», concluyeron.

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