La Diócesis de Quilmes presentó un protocolo obligatorio para prevenir abusos

Domingo, 16 de Agosto del 2026 - 12:02 hs.

La Diócesis de Quilmes presentó oficialmente este domingo 16 de agosto el Protocolo de prevención de abuso y promoción de ambientes seguros, una herramienta que busca establecer normas concretas para prevenir situaciones de abuso y garantizar ámbitos seguros dentro de las parroquias, colegios, movimientos e instituciones de la Iglesia.

La presentación se realizó en una fecha especialmente significativa: el domingo en que en Argentina se celebra el Día del Niño y la Niña y en el marco de los 50 años de la Diócesis de Quilmes. El documento lleva la firma del obispo Carlos José Tissera y fue promulgado mediante el Prot. N.º 281/2026.

En su mensaje a la comunidad diocesana, Tissera señaló que el protocolo no constituye solamente un conjunto de normas administrativas, sino que representa una respuesta al llamado realizado por el papa Francisco, el papa León XIV y, fundamentalmente, por el Evangelio, que plantea el deber de cuidar “con especial ternura a los más pequeños y frágiles”.

El protocolo establece que su cumplimiento es obligatorio y vinculante para ministros ordenados, agentes de pastoral y todas las personas remuneradas o voluntarias que tengan vinculación con menores o adultos vulnerables dentro del territorio de la Diócesis de Quilmes. Además, quienes desarrollen estas tareas deberán asumir por escrito el compromiso de cumplir las normas de cuidado y respeto.

Normas para quienes trabajan con menores

El documento incorpora un Código de Conductas que establece pautas específicas para sacerdotes, catequistas, agentes pastorales, voluntarios y demás personas que interactúan con niños, niñas, adolescentes y adultos vulnerables.

Entre otras disposiciones, se establece la obligación de mantener un trato digno y respetuoso, evitar cualquier conducta humillante o agresiva y respetar los espacios personales y físicos. También se prohíben las conductas sexuales, explícitas o encubiertas, con menores o adultos vulnerables.
Una de las medidas centrales establece que un adulto no debe permanecer a solas con un niño, niña, adolescente o adulto vulnerable. En situaciones sanitarias o de asistencia deberá intervenir, al menos, un segundo adulto responsable. También se prohíbe que un adulto comparta lugares de descanso con menores.

El protocolo contempla además reglas para reuniones individuales, traslados en vehículos, comunicaciones digitales, retiros, jornadas y campamentos. Por ejemplo, las conversaciones entre adultos y menores deberán realizarse en espacios visibles e iluminados, mientras que los traslados individuales en vehículos particulares quedan sujetos a condiciones específicas de autorización y acompañamiento.

También se establecen pautas para las comunicaciones por redes sociales y mensajería. En caso de que sea necesario utilizar grupos digitales con menores, deberán participar otros adultos que puedan monitorear los mensajes. Para tomar o difundir fotografías y videos de menores se requiere autorización escrita de sus padres o responsables legales.


Un procedimiento específico ante sospechas o denuncias

El documento también establece un Protocolo de Actuación frente a situaciones de abuso sexual, abuso de poder o abuso de conciencia.

Ante una sospecha o revelación, se indica que se debe escuchar a la persona afectada sin inducir respuestas, evitar la revictimización y explicar los pasos que se seguirán. A su vez, se establece que no se deben buscar pruebas por cuenta propia ni confrontar al presunto agresor.

La Diócesis diferencia entre situaciones intrafamiliares, extrafamiliares y aquellas que ocurran específicamente dentro del ámbito eclesial. En todos los casos se plantea como eje de intervención el interés superior del niño, la no revictimización y una actuación rápida, empática y segura.
Cuando el hecho ocurre dentro del ámbito eclesial, el protocolo establece la obligación de comunicarlo de inmediato a la autoridad correspondiente y notificar a los padres, tutores o responsables del menor o adulto vulnerable. También se recomienda a las familias ejercer su derecho de acudir a los organismos estatales de protección.

La Diócesis fijó además dos canales oficiales para la recepción de denuncias mediante el formulario previsto en el protocolo: el correo electrónico protecciondiocesisdequilmes@gmail.com y el WhatsApp oficial 11 7823-3956.

Un Equipo Diocesano de Protección

El protocolo contempla la creación de un Equipo Diocesano para la Protección de Menores y Adultos Vulnerables, cuya delegada es Fernanda Blanco. El equipo está integrado además por Eduardo Gonzalo Redondo, Lucio Carvalho Rodrigues, Juan José Vassallo, Micaela Emilia Álvarez, María Belén Marino y Mariana Gaspari.

Asimismo, establece la obligación de capacitación para quienes se desempeñen habitualmente con niños, niñas, adolescentes y adultos vulnerables, incluyendo clérigos, religiosos, laicos, directivos, empleados y voluntarios. Quienes todavía no hayan realizado los talleres deberán estudiar el protocolo, firmar el compromiso y capacitarse a la brevedad.

Desde la Diócesis remarcaron que el objetivo es que las comunidades eclesiales sean espacios “seguros, transparentes y confiables”, poniendo el cuidado de la vida y la protección de las personas más vulnerables por encima de cualquier estructura.