Detuvieron en una barbería a joven acusado de participar en un crimen en Ezpeleta
Un joven de 21 años fue detenido en las últimas horas en Quilmes, acusado de integrar la banda delictiva que asesinó a Zoraida Angélica Suárez Medrano, una mujer de 44 años y madre de seis hijos que fue baleada durante una violenta entradera ocurrida hace poco más de tres meses en su vivienda de Ezpeleta. El sospechoso permanecía prófugo desde entonces y fue capturado cuando ingresaba a una barbería que acostumbraba visitar.
La detención se concretó en una barbería situada en la intersección de Bahía Blanca y República de Francia. Los investigadores habían logrado establecer que el sospechoso concurría ocasionalmente al comercio, por lo que organizaron una vigilancia encubierta en las inmediaciones y aguardaron hasta que finalmente apareció. Cuando el joven ingresó al local, los efectivos policiales lo interceptaron y procedieron a detenerlo.
El operativo fue resultado de una investigación desarrollada por personal de la DDI de Quilmes y del Grupo Táctico Operativo de la Comisaría Sexta de Ezpeleta, que durante los últimos meses trabajaron para identificar y localizar a los integrantes de la organización delictiva.
Una de las claves para avanzar en la causa fue el análisis de numerosas cámaras de seguridad municipales de Quilmes y Berazategui. A partir de esas imágenes, los investigadores consiguieron identificar un Volkswagen Gol Trend gris que habría sido utilizado por los delincuentes para movilizarse durante la noche del crimen.
Las pesquisas permitieron establecer que, después del asesinato de Suárez Medrano, los sospechosos habrían intentado cometer otro robo en una vivienda ubicada en la zona de las calles 10 y 110. En ese episodio habrían participado cuatro delincuentes, mientras un quinto permanecía al volante del vehículo. Sin embargo, las víctimas resistieron el asalto y los atacantes escaparon efectuando disparos.
La investigación sobre el automóvil permitió identificar a otro de los presuntos involucrados, quien fue detenido el pasado 10 de septiembre durante una serie de seis allanamientos. En aquellos procedimientos, la Policía secuestró una pistola Browning calibre 9 milímetros, once municiones, el vehículo investigado, un teléfono celular y ocho chapas patentes correspondientes a distintos automóviles.
Con la reciente captura, ya son dos los sospechosos detenidos en el marco de la investigación, aunque todavía resta localizar a otro presunto integrante de la banda, sobre quien pesa una orden de detención y que habría estado alternando domicilios en Berazategui.
El brutal crimen que conmocionó a Ezpeleta
El asesinato de Zoraida Angélica Suárez Medrano ocurrió durante la madrugada del 2 de julio, cuando un grupo de al menos cuatro delincuentes armados irrumpió en su vivienda de la calle Baradero al 4500, donde la mujer se encontraba junto a sus hijos.
Los asaltantes ingresaron por la parte trasera de la propiedad, vestidos con ropa oscura y chalecos similares a los utilizados por trabajadores de empresas de transporte. Una vez dentro, intentaron engañar a los ocupantes haciéndoles creer que se trataba de un procedimiento policial y anunciaron que estaban realizando un allanamiento.
La situación rápidamente se volvió violenta. Los delincuentes comenzaron a amenazar a los integrantes de la familia y, en medio del asalto, uno de ellos atacó a una de las hijas de Zoraida. La mujer intentó intervenir desesperadamente para protegerla y se produjo un forcejeo con uno de los asaltantes, quien terminó disparándole.
El proyectil impactó en la axila izquierda de la víctima, provocándole una gravísima herida. Lejos de auxiliarla, los delincuentes escaparon de la vivienda llevándose apenas dos teléfonos celulares y una bicicleta.
Zoraida quedó gravemente herida y fue trasladada de urgencia al Hospital Isidoro Iriarte de Quilmes, donde ingresó a quirófano. Pese a los esfuerzos médicos, falleció como consecuencia de las lesiones sufridas.
El crimen generó una profunda conmoción entre los vecinos de Ezpeleta y dejó a seis hijos sin su madre. En los días posteriores al asesinato, sus familiares reclamaron justicia y exigieron que los responsables fueran identificados y detenidos.
Una de sus hijas, Antonella, relató públicamente los dramáticos momentos que atravesó la familia y planteó la sospecha de que su madre podría haber reconocido a uno de los delincuentes, circunstancia que podría explicar la extrema violencia del ataque. Sin embargo, esa hipótesis no fue confirmada judicialmente. La causa continúa bajo la órbita de la fiscal Karina Gallo, titular de la Unidad Funcional de Instrucción N° 4 de Quilmes, y está caratulada como homicidio en ocasión de robo.
Mientras avanza la investigación para determinar la responsabilidad de cada uno de los acusados, los efectivos policiales continúan trabajando para localizar al sospechoso que permanece prófugo y establecer si hubo otras personas involucradas en el asesinato.