Trabajadores del Hospital de Quilmes enumeraron en una carta los problemas del nosocomio

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Mediante una misiva destinada a la intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, trabajadores del Hospital Iriarte informaron de la situación por la que atraviesa el nosocomio provincial: maquinaria rota, falta de insumos, problemas edilicios, bajos salarios, guardias colapsadas y mal estado de las ambulancias, los principales puntos en los que hicieron hincapié.

LA CARTA

«Quilmes tiene una población que supera los 600.000 habitantes y el principal hospital del distrito es el Hospital Zonal General de Agudos Dr. Isidoro Iriarte que, a pesar de depender del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, tiene un rol central en la comunidad, tanto en la asistencia de salud cotidiana, como en especialidades y guardia las 24 horas.

Las deficiencias de los Centros de Atención Primaria en Salud (CAPS) o Unidades Sanitarias, o del Hospital Oller de Solano, con equipos de salud incompletos, falta de personal y recursos escasos, llevan las prestaciones de salud a su mínima expresión, causa directa de que -por ejemplo- los planes de atención básicos se centralicen en el Hospital de Quilmes y no donde debe ser.

Sin embargo, esta realidad -que relega a la población del acceso real y universal a la salud- se convierte en un problema secundario frente a los graves problemas que aquejan al Hospital de Quilmes. Esta breve introducción sirve para exponer un informe general de la situación de nuestro hospital. Asimismo, Intendenta Mayra Mendoza, confiamos que exista algo de veracidad en sus dichos, cuando refiere: “Sabemos del esfuerzo que están haciendo todos los días y por eso, desde el Estado, trabajamos todos los días para cuidar la salud de la comunidad quilmeña. En este 25 de Mayo, unámonos bajo la misma bandera de solidaridad y no olvidemos que la patria sigue siendo el otro”.

Pasamos a contar nuestra realidad:

  1. Se van a cumplir dos meses con el tomógrafo roto, una herramienta esencial para detectar la neumonía por Covid y otras patologías o lesiones. Agregamos que se trata de una maquinaria anticuada, al igual que toda la aparotología (no digital), cuyo componente roto se debe al gran uso que se hizo por la pandemia, con el personal mínimo, lo que deriva en una desproporcionada sobrecarga laboral del servicio de diagnóstico por imagen.
  2. Hay graves faltantes de insumos, medicación e instrumental: pañales, guantes, yeso, agujas, antibióticos, insulina, anticoagulantes, anticonvulsivantes, saturómetros, termómetros, estetoscopios y tensiómetros. Además, aún no se ha entregado ropa de trabajo a diferentes servicios, a pesar de haberse pedido talles hace meses.
  3. De los cinco quirófanos solo funcionan tres. Además, una parte del equipo de anestesiología está averiado y existen graves faltantes de relajantes, inductores y analgésicos. El Videolaringoscopio donado que fue robado hace tiempo atrás, nunca fue repuesto.
  4. Las ambulancias que posee el hospital están en mal estado por falta de mantenimiento. La última adquirida no tiene sirena ni luces. A esto se agrega que, por el tomógrafo roto, las ambulancias están en permanente movimiento para llevar pacientes a otras instituciones para realizar tomografías, lo que derivó en faltante de combustible.
  5. El sistema de turnos está colapsado por no contar con las herramientas digitales adecuadas ni con la planificación para dar turnos por teléfono o Whatsapp. Además, se posee solo dos computadoras funcionales, y el resto funciona mal.
  6. Existen zonas con peligro de derrumbe que siguen utilizándose normalmente. Por ejemplo, el área de residuos patogénicos se encuentra bajo las viejas estructuras de traumatología, al igual que sectores de descanso de diferentes servicios, a pesar de que el director ejecutivo, Juan Fragomeno, y el Director Provincial de Hospitales Dr. Juan Sebastián Riera, realizaron un anuncio de puesta en valor por varios millones de pesos el año pasado. Todavía no hemos descifrado qué sector del hospital se puso en valor.
  7. Los baños para el público están clausurados hace meses, como los de guardia, hall central y padiatría. El acceso al baño, de pacientes en espera a ser atendidos y de sus acompañantes, es un derecho que no es respetado
  8. Del inicio de la pandemia hasta acá, en el Hospital de Quilmes desaparecieron las especialidades de otorrinolaringología y alergista. Penden de un hilo los servicios de dermatología y endocrinología (un solo médico).
  9. La guardia del hospital funciona a cama caliente, casi siempre al 100%, por lo que hablar de un 92% de ocupación es desconocer la realidad y una grave falta de responsabilidad.
  10. El salario del personal de salud está por debajo de la línea de la pobreza, hundido cada vez más por bonos en negro que se otorgan para cerrar paritarias en caída libre y que ni siquiera se pagan en las fechas anunciadas. El año pasado, por la desidia de la que nadie habla, el personal del Hospital de Quilmes no recibió el bono estímulo durante el primer tramo del año
  11. Desde el inicio de la pandemia, están suspendidas las vacaciones y las licencias. La falta de nombramientos en áreas estratégicas hace que los servicios funcionen siempre mal y que el personal termine colapsado
  12. El poliempleo (dos o tres trabajos, en general mal pagos y precarizados) es una de las razones principales del agotamiento y del estrés cónico del personal de salud
  13. La farmacia está en un primer piso, lo que impide la accesibilidad de personas con movilidad reducida. Debemos bregar por el cumplimiento pleno de las políticas de inclusión y derechos humanos.
  14. El jardín maternal no tiene el personal suficiente, ni recursos, y los proyectos pedagógicos planteados no son tenidos en cuenta, a pesar de ser un área fundamental para los trabajadores del hospital.

Esta carta abierta, con connotación de informe -que se puede detallar mucho más porque cada servicio es un mundo, sostenido por el esfuerzo del personal de salud, cuyos problemas necesitan ser atendidos urgentemente- surge por la falta de respuestas de parte de la Dirección Ejecutiva del hospital y porque ya no existen márgenes para trabajar en estas condiciones.

Apelamos a su sensatez, como parte de las estructuras políticas que hoy gobiernan el país, la provincia y el municipio, antes de que el hospital de Quilmes termine siendo una cáscara vacía y con las mínimas prestaciones de salud, lejos de lo que alguna vez fue. Los trabajadores autoconvocados del Hospital de Quilmes no solo luchamos por las necesarias demandas salariales (no está de más decir que desde diciembre de 2015, hasta hoy, los trabajadores del Estado perdimos un 42,4% de poder adquisitivo), sino también por un sistema de salud universal, de calidad y gratuito, que garantice un verdadero acceso y esté a la altura de las demandas de la población.

Señora Intendenta Mayra Mendoza, esperamos su respuesta, atentos a buscar soluciones y a construir espacios que permitan el diálogo, espacios que hasta ahora han sido negados.

TRABAJADORES AUTOCONVOCADOS DEL HOSPITAL DE QUILMES«

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