Por Federico Ramondi

A dos años de su desaparición: ¿Dónde está Salvador Altamura?

Al cumplirse este miércoles el segundo aniversario de la desaparición del abogado quilmeño Salvador Altamura, por la cual se encuentra detenido e imputado su amigo Darío Dening, la ciudad amaneció empapelada con su rostro y el desesperado pedido de la familia por su cuerpo, ya que desde hace tiempo se presume que fue asesinado.  

Las esperanzas de los familiares, que durante los primeros meses clamaban por la “aparición con vida” de Salvador, hoy ya no son tales. Y es que si bien el cadáver nunca fue hallado, lo más probable -tal como suponen las principales hipótesis judiciales en la causa- es que esté muerto. 

Aún así no se cansan de pedirle a Dening, actualmente imputado por “robo calificado y homicidio criminis causa”, que revele la ubicación del cuerpo para poder darle merecida sepultura y llevar algo de paz a sus almas. “¿Dónde lo tiraste con tus cómplices?” preguntan en los cientos de afiches pegados anoche en Quilmes. 

Cabe recordar que no hay al momento otros detenidos por el caso. Salvador Altamura fue visto por última vez el 13 de julio de 2020 cuando salió de su departamento en la calle 25 de Mayo entre Lavalle y Brown, en el centro de la ciudad. Tras semanas de estar desaparecido, las sospechas empezaron a recaer sobre uno de sus mejores amigos, quien al ver que podría ser detenido se dio a la fuga. 

Dening fue detenido el 26 de agosto de ese mismo año en la provincia de Entre Ríos, cuando fue encontrado con unos 30.000 dólares y más de 780 mil pesos en un bolso. Intentaba ingresar a esa provincia en bicicleta tras cruzar el puente de Zárate-Brazo Largo y llegar a la Isla de Ibicuy. Allí habría intentado coimear a los agentes para que lo dejaran seguir, pero lo arrestaron.

Según los investigadores, Dening -que se dedicaba a la reparación de motos de competición y además corría en forma amateur, como Altamura- había armado un taller mecánico al lado de su casa exclusivamente para rodados de carreras. Pero el negocio venía mal y Dening necesitaba dinero. 

“Ya no le voy a prestar más plata, le voy a llevar comida”, solía decir Altamura sobre la difícil situación que atravesaba su amigo. Antes de su desaparición, el abogado le había prestado 5 mil dólares para ayudarlo. Dos años después se ofrece una recompensa de hasta 5 millones de pesos para quien pueda aportar datos certeros sobre dónde pueda estar Altamura.

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