Por Federico Ramondi

Ariel Domene (UCR): «¿Y si pensamos en los horneros, en lugar de halcones y palomas?»

El Secretario General de la Unión Cívica Radical de Quilmes y ex secretario de Cultura del municipio, Ariel Domene, manifestó su postura sobre la grieta que sufre el frente político «Juntos» y pidió comenzar un proceso de diálogo y unión nacional

¿Y si pensamos en los horneros, en lugar de halcones y palomas? Por Ariel Domene

Recientemente el diario La Nación a publicado una nota sobre las confusiones que genera en la población joven la identificación con los halcones y las palomas –en referencia a la actitud política- que en los últimos tiempos se ha popularizado y se utiliza como un simplismo para definir posturas diferentes entre actores políticos de un mismo frente electoral y las posturas más o menos duras en la posibilidad de dialogar con el adversario político.

Podríamos decir de una forma coloquial que: las denominadas palomas serían los actores políticos más “blandos” y el grupo de los halcones lo integran los más “duros”. Generalmente “los halcones” tienen la soltura de poder opinar sin la responsabilidad de gobierno, y las palomas son responsables de gestionar los recursos del Estado lo mejor posible para sus vecinas y vecinos.

El teorema de Baglini explica esto mucho mejor que yo, y le agrega una claridad meridiana que vale la pena recordar: “Cuanto más lejos se está del poder, más irresponsables son los enunciados políticos, cuanto más cerca, más sensatos y razonables se vuelven. A medida que un grupo se acerca al poder, va debilitando sus posiciones críticas al gobierno”.

El caso que aquí se aborda es el de la oposición, espacio que integro y el cual, considero, nos demanda una postura de construcción.Los que hacemos política aspiramos a conquistar el poder, pero como dice Max Weber, debemos ser el medio para la consecución de otros fines. El poder debe ser usado para transformar esta realidad que nos golpea y duele.

Nuestra militancia tiene que estar al servicio de la democracia, la institucionalidad y la posibilidad de brindarles a las personas, desde la infancia, la realización de su proyecto de vida con total libertad, autonomía e independencia. El Estado, con menos entropía, como dice Martín Lousteau, debe ser protagonista y eficiente para equilibrar las desigualdades de origen.

La educación podría ser un buen punto de partida para unir fuerzas y buscar consensos. La pobreza golpea más fuerte en los primeros años de vida, estoy convencido que acordamos en la idea de que esas niñas y niños merecen que por lo menos hagamos el esfuerzo del diálogo.

Necesitamos transformar nuestro sistema educativo, pero primero debemos decidir hacia dónde vamos, ya que como decía el gran filosofo romano Séneca: “Ningún viento es favorable para quien no sabe a qué puerto se encamina”. Una convocatoria a las y los especialistas en educación, (que en nuestro país hay muchos y de los buenos), a los docentes, a las distintas fuerzas políticas, a los representantes de los trabajadores, podría pensarse como un buen comienzo para la construcción.

El Hornero es el pájaro nacional, el hornero es constructor, ¿No será un buen momento para buscar las cosas que nos unen? Ni halcones, ni palomas. Horneros y unión nacional. Programas de gobierno elaborados y consensuados antes de llegar a una elección. Es un imperativo moral mejorar la calidad de vida de nuestras ciudadanas y ciudadanos. Esta es la responsabilidad política del ahora. Hagámoslo.

Por último me gustaría dejar en claro que, por supuesto, este escrito no contiene ninguna verdad absoluta. Es sólo una opinión personal y un deseo militante.

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