Asaltaron en la Ribera a ex funcionaria que pedía liberaciones de presos

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La ex directora general para la Prevención del Delito y Violencia del Municipio de Quilmes, Claudia Cesaroni, quien presentó su renuncia a la intendente Mayra Mendoza luego de que se conociera que abogaba por la liberación de presos durante la pandemia, fue asaltada el sábado en la Ribera. Los jóvenes delincuentes que la atacaron la arrastraron por el piso.

Según relató la propia víctima a través de sus redes sociales, se había encontrado con dos amigas en la costa local y cuando fueron hasta el auto -el cual remarcó que había estacionado “cerca de un patrullero”- a buscar las mochilas, fueron sorprendidas por tres malvivientes. Estos las abordaron violentamente, al punto de que a Cesaroni le “arrastraron la cabeza por el piso”.

Luego de quitarles las mochilas con billeteras, dinero y documentación, los hampones se dieron a la fuga. Al detectar lo ocurrido, los efectivos de la Policía Bonaerense que se encontraban en la zona se lanzaron en la persecución de los bandidos, pero los perdieron. “Pensé ‘que no les hagan nada, que recuperen mis cosas, la documentación personal y del auto y una especie de monedero con Nestornauta que le había regalado a mi vieja y que me quedé cuando ella murió, la plata no me importa’. Ojalá los pibes descarten lo que no les sirve, y ojalá no hagan más daño ni se lo hagan a ellos”.

A pesar de lo sucedido, la abogada quilmeña y ex funcionaria del actual gobierno se mantuvo firme en su postura “antipunitivista”: “Lo que nos hicieron esos pibes, si fueran detenidos y llevados a juicio, podría considerarse un robo agravado. Para el caso de que fueran punibles, podrían imponerles una condena de 5 a 15 años, sin posibilidad de tener salidas transitorias ni libertad condicional. Por las últimas reformas punitivistas las condenas se cumplen de punta a punta. ¿De qué me sirve a mí, como víctima, o a mi amiga, que esos pibes pasen cinco años hacinados en una cárcel?”.

“Si los pibes fueran detenidos, lo que no creo, el Estado destinaría un montón de plata en jueces, fiscales, defensores, policías y penitenciarios, para nada. O para empeorar todo: su vida, la de su familia, sus escasas perspectivas. Entonces, lo que trato de plantear es eso. Que no sirve. Que no evita ni repara nuevos dolores ni violencias. Que es un gran negocio llenar de cámaras y de patrulleros y de policías, pero como no podés cubrir todos los metros cuadrados de la tierra de controles y de armas, tenés que pensar otra cosa”.

Y concluyó: “Sé que muchos piensan ‘mientras están presos, al menos, esos no joden’. ¿Y el resto? ¿Y las condiciones que hacen que esos pibes estén haciendo eso, a tiro de bala? Porque podrán robar una, dos, diez mochilas, pero algún día quizá una bala policial los alcance, o un ataque brutal como el que también pasó en Quilmes hace horas, como ‘respuesta’ al robo de unas zapatillas, donde tres pibes casi matan al autor”.

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