Por Federico Ramondi

Comenzó el juicio por el asesinato del policía quilmeño Esteban Lagos

Esta semana el Tribunal Oral Criminal N°7 de la Ciudad de Buenos Aires comenzó el juicio contra Diego Guida, quien posee una larga lista de antecedentes penales, y a su presunto cómplice, Cristian Ramón Vivas. Ambos están acusados de matar en 2020 al policía federal quilmeño Esteban Nicolás Lagos y al barrendero Juan Bonifacio durante un asalto a un colectivo en el barrio porteño de Barracas.

Los acusados enfrentan cargos por el delito de “doble homicidio calificado, criminis causa y por resultar una de las víctimas personal policial”. Cabe recordar que el brutal doble crimen ocurrió la noche del 19 de octubre de 2020, cuando el agente federal de 28 años y el recolector de residuos de 43 fueron asesinados durante un robo en un colectivo de la línea 100.

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En la primera audiencia de debate Cristian, el primer testigo que declaró, relató que “uno de los delincuentes me dijo ‘levantate que esto es un asalto’. Me agarró del cuello y empezó a gritar ‘¡están todos regalados!’”. Y agregó: ”Fue en ese momento que vi que el policía uniformado, que estaba sentado a la mitad del colectivo, no llegó a hacer más que un movimiento y el hombre que me sujetaba le disparó unas seis veces con total impunidad. Me tomó de rehén y efectuó más de seis disparos”.

Apenas comenzó la audiencia, el acusado Vivas negó ante el tribunal tener algo que ver con el hecho. ”Lo único que tengo para decir es que no tengo nada que ver con el hecho que me imputan. Nunca subí al colectivo ese que dicen. Ni siquiera conozco a la otra persona que dicen que estaba conmigo”, dijo.

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Por su parte, el otro de los acusados, Guida, quien tenía antecedentes al momento del hecho y había sido excarcelado el 29 de septiembre de 2020, es decir, tres semanas antes que asesinaran al oficial y al barrendero, se negó a declarar.

VIAJE FATAL

El doble crimen ocurrió dentro de un colectivo de la línea 100, cuando circulaba por la Avenida Hipólito Vieytes y la calle Quinquela Martín. Dos delincuentes se subieron al transporte para robarle al chofer y a los pasajeros. “Están todos regalados, esto es un asalto”, gritaron los ladrones, que estaban armados. Al percatarse del hecho, Lagos dio la voz de alto. Los asaltantes respondieron a los tiros.

Como consecuencia de la balacera, el uniformado recibió cuatro disparos: en el cuello, en el tórax, en un brazo y en una pierna, de acuerdo a la autopsia. Murió más tarde en el Hospital Churruca. Bonifacio, quien quedó en medio del enfrentamiento armado, fue impactado por un tiro en la espalda que le afectó varios órganos. Al parecer, el barrendero estaba en uno de los asientos que miran hacia la luneta trasera, por eso el tiro le ingresó por la espalda. Falleció horas después en el Hospital Argerich.

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DETENCIÓN

Los detectives de la Federal que le siguieron el rastro a Guida lo identificaron en un video viralizado en redes sociales: se lo ve en una calle de Barracas en 2019 mientras golpea a un cachorrito y a una mujer. El incidente le valió una denuncia por maltrato animal. También le encontraron una larga lista de antecedentes que comienza en el año 2000 con una acusación por hurto, una libertad condicional recibida en 2005, robos en poblado y en banda, arrestos por tenencia de drogas, tenencia de arma de guerra.

Veinte días antes del doble crimen, los jueces de la Sala VI de la Cámara Criminal y Correccional le dieron un curioso beneficio: Guida estaba preso, ya había pasado seis años encerrado en un penal federal entre 2010 y 2016. Lo soltaron, con una modesta caución real de diez mil pesos.

La decisión de los jueces Magdalena Laíño y Ricardo Pinto, con el voto en disidencia de su colega Marcelo Lucini, incluso estableció que Guida, un adulto y un reincidente serial, debía quedar “al cuidado de su madre”, con la “prohibición total” de abandonar la casa familiar en Barracas. Ese mismo año, curiosamente, Guida sumó dos causas por hurto: una víctima fue su entonces pareja, a la que le robó el celular y también amenazó.

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Una amiga de la madre del delincuente, también “demostró preocupación por la situación e hizo saber a través de la defensa oficial que le conseguiría un trabajo y lo incorporaría en un proyecto de reinserción social para personas que estuvieron privadas de su libertad, lo que demuestra contención”. Poco después salió y, según la acusación en su contra, mató a dos personas.

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