Dos ingenieros de la zona crearon un respirador artificial con una impresora 3D

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Daniel Canullo es un ingeniero de Florencio Varela y trabaja en el sector donde se realizan las botellas de Coca-Cola para el Sur de América Latina. Ante el avance del coronavirus entendió que no era tiempo de quedarse de brazos cruzados sino de ver cómo colaborar. Finalmente decidió llamar a su amigo Maximiliano Pereira y le hizo una pregunta inusual: “¿Cómo te ves fabricando un respirador artificial?”.

Lejos de asustarse ante el desafío de lo desconocido, el técnico electrónico armó un bolso, dejó su casa de La Plata y se instaló en lo de Daniel, en Varela, donde la dupla comenzó a trabajar a toda velocidad. Fueron tres semanas muy intensas que dieron su fruto: de todo ese esfuerzo nació Respiratoro, un ventilador mecánico totalmente funcional de bajo costo y realizado con una impresora 3D, a partir de los elementos que pudieron conseguir gracias a los servicios de motomensajería a prueba de cuarentena.

“Sabíamos que los tiempos eran limitados, así que durante los primeros días de la pandemia investigamos mucho, y mantuvimos una comunicación estrecha con profesionales de la salud para conocer de primera mano las características que necesitaban en un respirador”, explicó Daniel. El objetivo era lograr un producto económico, rápido para construir y fácil de armar, y de calidad. “Si bien no pretendemos que compita contra un equipo de alta gama, lo cierto es que conseguimos características similares. Desarrollamos un sistema que cumple todas las funciones que se requieren para tratar a un paciente de Covid-19 en grave estado”, aseguró.

Respiratoro fue evaluado por médicos del Hospital Español de La Plata, quienes comprobaron que cumple con los requisitos y normas para su desarrollo. Ahora, el objetivo de Daniel y Maxi es que una empresa pueda producirlo en serie, con la idea de que llegue pronto a donde se lo necesite. Según estiman, con la maquinaria adecuada se podría fabricar al menos una unidad cada cuatro horas. “La idea es hacer un aporte para resolver un problema complejo. Queremos que sirva tanto en Argentina como en los países limítrofes o en cualquier otra parte del mundo donde pueda ayudar. Por eso nos apuramos tanto para tenerlo listo; este es un momento en el que tenemos que pensar en el otro más que en uno mismo”, enfatizó Daniel.

“Siempre se nos ocurren ideas locas, un poquito radicales y diferentes a lo que haría normalmente una persona”, aseguró Maximiliano. Es que más allá de la vocación de servicio, a la hora de pensar en las razones por las que decidieron encarar este proyecto tan desafiante, ni él ni Daniel dudan en que está en sus ADN. “Nos caracterizamos por dedicarnos a los temas más complejos. Somos de los que vamos a la tarea difícil”, resumió Daniel.

“Me doy un poco de maña con las cuestiones mecánicas y Daniel es mejor que yo en la parte estética, así que nos complementamos bien”, agregó Maximiliano. Y concluyó ilusionado: “Juntos y con dedicación podemos armar un sistema, de lo que sea. Inclusive un respirador artificial”.

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