El Obispo de Quilmes condenó la «violencia institucional» por el crimen de Lucas González

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El obispo de Quilmes, monseñor Carlos Tissera, condenó «la violencia institucional que se ensaña con los más desprotegidos y la desigualdad cada vez más marcada y la corrupción que se anida en amplios espacios de poder» y recordó a Lucas González, «asesinado por policías que actuaron fuera de la ley».

Tissera formuló estos conceptos al presidir la XXVI Misa de la Esperanza en el Cruce Varela, concelebrada por sacerdotes de la diócesis y a la que asistieron diáconos, religiosas, y laicos. «A los pobres los tienen siempre con ustedes», fue el lema de esta celebración que formó parte de la V Jornada Mundial de los Pobres propuesta por el papa Francisco.

El obispo celebró «vernos las caras, compartir la mesa del fin de semana con familiares y amigos, poder estar junto a la cama de los enfermos, pasar un rato en casa de los abuelos», según la homilía difundida hoy por la agencia AICA. Pero alertó que «la pobreza duele, la falta de trabajo angustia, la enfermedad sigue siendo una preocupación, la inseguridad cunde y golpea fuerte, la violencia institucional se ensaña con los más desprotegidos, la desigualdad es cada vez más marcada, la corrupción se anida en amplios espacios de poder, la democracia es entorpecida por oscuros intereses, la ambición de los poderosos es cada vez más inescrupulosa».

También reivindicó las voces de «las víctimas de la trata de personas, vergonzosa forma de esclavitud; los migrantes, porque queremos marchar hacia un ‘nosotros’ cada vez más grande; los enfermos sin atención o deficiente cuidado; los que no tienen lo suficiente para alimentarse cada día dignamente y deben mendigar el pan por nuestras calles de diversas maneras; los que luchan con el consumo problemático de diversas sustancias, que minan la vida que crece en nuestras familias, en nuestros barrios; los que no tienen tierra, techo ni trabajo». Tissera consideró que las «tres T» (tierra, techo y trabajo) son derechos «sagrados» y que «la pandemia con sus consecuencias en la economía ha agravado la situación de las familias que se han empobrecido».

Además invitó a hacer un minuto de silencio por Lucas González y dijo: «Sumado al dolor de la muerte causado por la pandemia, tenemos que llorar también el dolor de la muerte causado por la violencia de todo tipo. Todo duele y destroza el corazón. Más duele cuando la violencia es institucional». «En estas horas, a cuadras de acá, la familia González, de Villa Aurora, está de duelo y despide a Lucas, de 17 años, asesinado por policías que actuaron fuera de la ley, cuando salía de un entrenamiento de fútbol en Barracas. No hay palabras para calificar este hecho tan horrendo», enfatizó. Y valoró el accionar de su familia que «en medio de tanta congoja, lejos de dejarse llevar por otros sentimientos, reaccionó ejemplarmente decidiendo donar los órganos de Lucas para que otras personas vivan».

Tissera recordó al primer obispo de Quilmes, monseñor Jorge Novak, y compartió un fragmento de la homilía de su última Misa de la Esperanza, celebrada en 2000, en la que dijo, entre otras cosas, que «hay esperanza porque miles de padres de familia alimentan y aman con ternura a sus hijos, porque muchas servidores y servidoras organizan comedores para que niños y ancianos tengan, al menos, una comida al día; porque muchos voluntarios están junto a la cama de los enfermos como auxiliares de las familias y de los hospitales; porque muchos docentes forman con amor el cerebro y el corazón de las nuevas generaciones. Hay esperanza, porque todavía quedan funcionarios y profesionales honestos».

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