Eva Perón y el deporte

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En Argentina no se habla de políticas públicas a largo plazo. Quizás en algún momento sí se pensó hablar, pero la realidad es que no se habla. Cuando llega un gobierno, destruye (o no continúa) la política de su antecesor. Mucho menos se discuten políticas deportivas, que tampoco las hay (o también se discontinúan). Nos desayunamos, en los momentos previos a los Juegos Olímpicos o en momentos críticos, cómo es que nuestros atletas no reciben los subsidios para que puedan desarrollar su carrera deportiva. De hecho, a veces nos preguntamos (¿nos preguntamos?) ¿Por qué tenemos tan poca delegación o tan pocos atletas “exitosos” en cada Juego Olímpico? Cuando, fruto del trabajo, un deportista o un equipo nos conmueven al ganar una medalla no nos hacemos la pregunta de ¿Qué política hubo detrás?

Yendo a nuestro deporte nacional no oficial -porque como bien sabemos todos los domingos nos juntamos a jugar al pato, nuestro deporte nacional- el fútbol, tampoco nos cuestionamos por qué sí o por qué no pasan las cosas que pasan. ¿Por qué un dirigente político o un dirigente sindical aparecen en nuestro club? ¿Qué vínculo hay?

El deporte y la política pareciera no tener un vínculo tan estrecho, pero lo tiene. De hecho, el expresidente Mauricio Macri comenzó su carrera política, muchos ya sabrán, siendo presidente del Club Atlético Boca Juniors. El líder sindical más poderoso del país, Hugo Moyano, es el presidente de Independiente. El exintendente de Quilmes, Anibal Fernández, fue presidente del Quilmes Atlético Club y de la Confederación Argentina de Hockey.  

¿Alguna vez nos preguntamos por qué a todo esto? ¿Por qué hay deportistas más famosos que otros y por qué algunos considerados “grandes” la historia los enterró?

La historia del deporte argentino estuvo, está y estará ligada a la política argentina. Nuestros políticos y dirigentes siempre estuvieron ligados. Y un poco de ello es lo que venimos a contar en esta columna semanal que les propongo compartir.

¿Por qué esto se dio así? ¿Qué relación tiene esto con aquello? ¿La hay? ¿No la hay? Les propongo que juguemos juntos en esta columna semanal con historias de esta temática.

A continuación, la primera historia:

Eva Perón y el deporte 

“Cumple la subsecretaría de Informaciones de Presidencia de la Nación, el penosísimo deber de informar al pueblo de la República que a las 20.25 horas ha fallecido la señora Eva Perón, jefa espiritual de la Nación”. Con este comunicado el 26 de julio de 1952, hace 68 años, los argentinos se enteraban del fallecimiento de Evita.

Eva Perón tuvo un rol intenso y decisivo en el peronismo, hasta mucha más influencia que la que tenía Juan Domingo Perón ante el pueblo “su” pueblo, sus descamisados. Eva era la interlocutora perfecta entre el gobierno y la gente. Gracias a ella, Juan Domingo Perón tuvo el apoyo popular y fue reelecto en 1952.

Entre muchas políticas públicas que sucedieron en el país durante el peronismo, se le dio una fuerte importancia al deporte argentino y “el deporte se volvió cuestión de Estado”, cuenta el periodista Juan De Biase en el libro “Deporte Nacional: dos siglos de historia” que escribieron Ariel Scher, Guillermo Blanco y Jorge Búsico en 2010.

Varios deportistas se vieron favorecidos por el peronismo debido a que fue la primera vez en el país que un gobierno apostaba tanto a sus deportistas. De hecho, en los Juegos Olímpicos de Londres 1948 Argentina llevó la delegación más grande de toda su historia con 199 atletas (la cual fue superada en Río 2016, con 213 deportistas).

Patrocinados por Eva Perón, a través de su Fundación (que funcionaba en Paseo Colón, donde actualmente se encuentra la Facultad de Ingenieria), se lanzaron en 1948 los Juegos Nacionales Evita a través de las secretarías de Deporte y Cultura de la Nación  Estos torneos contaban con la participación de damas y caballeros de entre 12 y 18 años que competían en distintas disciplinas como básquet, vóley, fútbol y atletismo.

Enrique Omar Sívori, crack de River en la década del ´50, participó en esos juegos y detalló que aquella iniciativa gubernamental le dio una identidad relacionada con Perón y con el peronismo que jamás se fisuraría. Un matador de Boedo como Alberto Rendo (jugador de San Lorenzo y Huracán en las décadas del ´60 y ´70), también contó que los Campeonatos Evita le dieron su primera indumentaria deportiva completa.

Pese a que quienes no simpatizaban con el peronismo acusaban a los torneos Evita como una manera de captar adhesiones al partido justicialista, el Ministro de Salud de la Nación Doctor Ramón Carrillo, por ese entonces aprovechó la ocasión para realizar un reconocimiento médico integral a todos los jóvenes participantes.

En 1955 cuando Juan Domingo Perón fue derrocado por la autodenominada Revolución Libertadora, los Juegos Evita dejaron de realizarse y volvieron de forma esporádica entre 1973 y 1974 aunque dejaron de realizarse hasta el año 2004 cuando se comenzaron a desarrollar ininterrumpidamente.

Evita falleció mientras se disputaban, en la capital de Finlandia, los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952. Reinaldo Gorno (ganador de la medalla de plata) y Delfo Cabrera admitieron que habían competido contra sus rivales, contra las tentaciones del agotamiento y, en especial, contra la tristeza disparada por la muerte de Eva Perón, ocurrida un día antes de la prueba.

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