Le tiraron burundanga a una mujer que esperaba el colectivo con sus hijas en Quilmes Centro

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La mujer sintió que se le acalambró todo el cuerpo y le costaba respirar cuando tres mujeres se le acercaron en la parada del centro de Quilmes a plena luz del día. Sospecha que querían llevarse a sus hijas.

El hecho ocurrió este lunes a las 11:30 hs. en la parada de colectivos de Garibaldi y Sarmiento, a metros del Colegio Alemán, del Reino de España y de la Comisaría Primera de Quilmes. Allí, Luisana esperaba el colectivo junto a sus hijas, las cuales acababa de retirar de la escuela.

«Me asomé al cordón para ver si venía el colectivo y se me acercaron dos mujeres con una actitud rara» comenzó relatando la víctima, y detalló su aspecto: «una era rubia grandota de unos 45, 50 años, y la otra morocha y joven de unos 20/30 años».

«Me preguntaron, haciendo gestos con los brazos y sin mirarme a la cara, si el Banco Comafi o Macro quedaba para el lado de Rivadavia, a lo que le respondí que sí, había bancos para aquel lado pero que no sabía exactamente donde explicarle. Ahí me volvió a preguntar si estaba segura y movía los brazos de nuevo, apuntando hacia el centro», señaló.

Y detalló la parte más dramática del episodio, donde sintió mucho miedo por sus hijas. «Se dieron vuelta y empezaron a caminar, ahí se les sumó otra tercer mujer, morocha y grandota, y cuando hicieron unos pasos empecé sentirme mal, me costaba respirar, sentía la boca amarga y como si todo el cuerpo se me hubiera acalambrado». «Ahí me acordé del relato de todas esas chicas y mujeres que decían lo mismo, ‘ vos pedí ayuda'».

«Así que lo primero que hice fue pedirle ayuda a una señora y una chica que estaban en la parada, diciéndoles que esas mujeres me habían tirado algo, y que si me desmayaba no dejen solas a mis hijas, que no dejen que se las lleve nadie». «Me senté en la vereda y agarré a mis hijas, mientras puteaba a las mujeres».

Después llegó la policía y personal del SAME, pero las muchachas ya habían escapado del lugar. «Estaba bajo los efectos de la burundanga, me habían dejado sin oxígeno en sangre con pulsaciones de 140, pero gracias a dios tenía un barbijo tan grueso que no llegó a afectarme tanto las vías respiratorias» contó Luisana.

En tanto, contó que se encuentra a la espera de las cámaras de seguridad y pide investigación absoluta del caso, mientras que solicitó a los padres y madres, que cuiden a sus hijos y que no los dejen solos. «Lamentablemente vivimos en un país de mierd*, yo no llevaba nada de valor material, pero llevaba mi tesoro más preciado, mis hijas» concluyó la víctima.

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