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Educación Un proyecto aeronáutico único en el país 6645
La historia de los alumnos de la IMPA que restauraron un avión de la Segunda Guerra Mundial
Viernes 01 de diciembre de 2023 | 17:25
Un grupo de alumnos del último año del IMPA (Escuela Técnica N.° 7 “Taller Regional Quilmes") logró un hito histórico al restaurar y poner en marcha una aeronave "Gloster Meteor MK IV", el primer caza a reacción británico y el único que entró en combate para los Aliados durante la Segunda Guerra Mundial. El proyecto, que duró más de dos años, tuvo como objetivo preservar y valorar el patrimonio aeronáutico nacional, así como fomentar el interés por la ciencia y la tecnología entre los jóvenes.
Por: Redacción
La historia de los alumnos de la IMPA que restauraron un avión de la Segunda Guerra Mundial

El Gloster Meteor MK IV fue una de las 101 unidades que llegaron al país en 1947. La Fuerza Aérea Argentina fue la primera en Sudamérica en contar con aviones a reacción, y que utilizó hasta 1970, cuando fueron dados de baja por volverse obsoletos.

Luego fue entregado como material didáctico a la IMPA y desde entonces, muchos grupos de estudiantes de último año trabajaron en él reparando distintas partes como parte de sus proyectos de graduación en Tecnicatura en Aeronáutica. Sin embargo, en las últimas décadas, las piezas faltantes y los años de desuso hicieron cada vez más difícil la reparación y puesta en marcha de los dos motores a reacción Rolls-Royce Derwent V.

Según detalla el medio especializado en aeronáutica Key.Aero, todo comenzó en 2019 cuando un grupo de estudiantes de 6º, a los que les quedaba un año para comenzar su proyecto de graduación, iniciaron conversaciones con un profesor y con el director para solicitar la aprobación para comenzar a trabajar en el Gloster Meteor un año antes de lo previsto. El director, que había trabajado en el avión cuando era estudiante y había oído rugir los motores en el pasado, aprobó su petición de empezar un año antes.


La idea original era reparar ambos motores y pintar el avión con su camuflaje de coloración disruptiva en lugar del color apagado del aluminio. A finales de octubre, habían conseguido hacer funcionar el primer motor. Sin embargo, debido a la falta de instrumentos en el avión, se consideró peligroso encenderlo a más de 3.500 RPM. Durante el verano, uno de los estudiantes, cuyo padre también había trabajado en el avión como alumno, compró a un coleccionista del Reino Unido los instrumentos mínimos necesarios para arrancar los motores con seguridad.

El grupo también pudo trabajar en el tren de aterrizaje durante las vacaciones y todo estaba listo para comenzar la fase final en marzo de 2020. Sin embargo, la pandemia COVID-19 trastocó sus planes, y el grupo se dio cuenta de que no podría terminar su proyecto por lo que debieron trasladar todos sus conocimientos y experiencias a los cursos venideros.

Gracias a las visitas de la Promoción 2020, el grupo de alumnos de 7mo año de 2022 pudo familiarizarse con los sistemas del motor para llevar a cabo las reparaciones de las novedades que surgieron debido al desuso desde 2019 hasta 2022. Con todas las reparaciones terminadas, que llevaron 5 meses en culminar, el 5 de agosto de 2022 el motor derecho rugió a la vida después de 22 años.

A principios de 2023, con ayuda de los profesores Jorge Frontini, Carlos Bianco y Mario Zornio, un nuevo grupo de estudiantes conformado por Alejo Ocampo, Tadeo Moyas, Luciano Bellora, Leandro Minnici, Sebastián Ioele, Ariel Choque, Stefano Baglietto, Ramiro Milocco, Gonzalo Spolidori, Francisco Fuster, Lautaro Benevento y Fatima Conforti, decidieron seguir mejorando el Gloster Meteor como proyecto para su último año antes de graduarse.


En diálogo con el sitio Aeroespacio, el profesor a cargo del grupo, Mario Zornio, sostuvo: “Realizamos reparaciones en los trenes de aterrizaje –que hacía 40 años que no funcionaban–, los hicimos retráctiles de nuevo y, también, en lo que respecta a la parte estética, le devolvimos el esquema de pintura que ostentaba originalmente. Fue un trabajo completo. Las piezas de la aeronave, como es muy antigua, son difíciles de conseguir"

 Respecto a los trabajos de pintura, una de las mayores problemáticas que enfrentaron durante todo este tiempo, relató: "Desde principio de año, estuvimos buscando cómo poder pintar el Meteor porque costaba demasiado dinero. El tipo de pintura que necesitábamos era poliuretánica para aviones. Tuvimos que mandar a preparar el tono, junto al catalizador y diluyente en las cantidades requeridas y también buscar el lugar para realizar el trabajo. Pudimos lograrlo gracias a una pinturería de Capital Federal llamada “Brienza”, que nos donó los materiales que necesitábamos y nos ayudaron a articular con Sherwin Williams, que brindaron un espacio donde hicimos una capacitación para lograr hacer los tonos de colores, preparar la superficie a pintar y demás trabajos que conlleva la aplicación de esta pintura”.

Los estudiantes, guiados por sus profesores, realizaron un minucioso trabajo de investigación, reparación y puesta a punto de la aeronave, que llevaba más de 20 años sin funcionar. El resultado final fue un éxito: el Gloster Meteor MK IV volvió a rugir con sus dos motores, y aunque no se encuentra aeronavegable por cuestiones de seguridad y normativa, demostró que aún conserva su potencia y su belleza.

Al respecto, Zornio explicó: "La escuela tiene como condición el mantenimiento aeronáutico en todos los escalones, pero no puede realizar pruebas de puesta en vuelo. En primer lugar, porque estamos hablando de una aeronave muy antigua, y lograr el funcionamiento general es una meta importante y más que suficiente. Jamás pensamos en ponerlo en vuelo, porque su estructura no soportaría tal cosa”.

Los jóvenes se mostraron orgullosos y emocionados por haber participado en este proyecto, que les permitió aprender sobre la historia y la tecnología de la aviación, y sobre el valor de trabajar en equipo y de preservar el patrimonio cultural. El Gloster Meteor MK IV quedará expuesto en el Área Material Quilmes, como testimonio de una época gloriosa de la aeronáutica argentina y mundial. En la Escuela Técnica Nª7 de Quilmes, 1.050 estudiantes están cursando los siete años requeridos para graduarse en una de las dos tecnicaturas que ofrece la institución: aeronáutica y aviónica. 






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