Con la llegada de las altas temperaturas, miles de personas eligen ríos y arroyos para refrescarse, muchas veces incluso en sectores donde el baño está prohibido. Sin embargo, especialistas en seguridad acuática alertan que estos cursos de agua esconden peligros que pueden resultar incluso más traicioneros que los del mar. En ese marco, Alejandro Mittica, guardavidas, periodista y profesor de Educación Física, presentó una serie de materiales de concientización destinados a visibilizar los riesgos del río y promover conductas responsables.
Según explicó Mittica, uno de los principales problemas es la falsa sensación de seguridad que generan algunas zonas aparentemente calmas. “La mayoría de los accidentes ocurre cerca de la orilla, en lugares que parecen tranquilos y por exceso de confianza. El río no es una pileta natural: su fondo y su fuerza cambian constantemente”, señaló. Entre los riesgos más frecuentes se encuentran las corrientes internas que no se perciben desde la superficie y que pueden arrastrar a una persona en segundos, los remolinos generados por desniveles del fondo, piedras o estructuras sumergidas, y los pozos profundos con cambios bruscos de nivel que provocan la pérdida repentina de pie. A esto se suman obstáculos ocultos como troncos, ramas y rocas, que incrementan el peligro para quienes ingresan al agua sin conocer el terreno.
Otro factor clave que incide directamente en la seguridad es la variación del nivel del río. Las crecidas y bajantes pueden producirse en pocas horas como consecuencia de lluvias intensas en la cuenca, la apertura de represas, tormentas fuertes o sudestadas y vientos persistentes. Durante las crecidas, la corriente se intensifica, el agua avanza sobre sectores que suelen considerarse seguros y se generan nuevos pozos y remolinos. En las bajantes, en cambio, quedan al descubierto piedras, troncos y desniveles que representan un alto riesgo para bañistas y pescadores desprevenidos.
En este contexto, Mittica remarcó la importancia de la prevención y del respeto por las normas básicas de seguridad, como atender la señalización existente, evitar sectores profundos o con fuerte corriente, no arrojarse al agua desde puentes, muelles o alturas, supervisar de manera permanente a niños y adolescentes, evitar el consumo de alcohol antes de actividades acuáticas, informarse sobre el nivel del río y las alertas meteorológicas, y contar con nociones básicas de seguridad acuática y RCP.
“El río puede parecer tranquilo, pero es un ambiente en constante cambio. Corrientes ocultas, pozos profundos y crecidas repentinas son responsables de muchos accidentes evitables. La información y el respeto por las normas salvan vidas”, subrayó el especialista. El material presentado incluye infografías educativas que explican de forma clara los peligros invisibles del río y cómo las variaciones del nivel del agua modifican sus condiciones, con el objetivo de generar mayor conciencia y reducir los accidentes durante la temporada de calor.
