Este lunes por la tarde, la Ribera de Quilmes fue escenario de un homenaje a Iemanjá, la divinidad de las aguas, en una ceremonia organizada por la Agrupación Social y Cultural, Religiosa Africanista y Umbandista. Como cada año, los participantes se reunieron a la vera del río para rendir tributo mediante cantos, rezos y ofrendas, en un ritual cargado de simbolismo y conexión con la naturaleza.
La consigna elegida para esta edición fue “Volver al río es volver a la raíz”, una frase que resume el sentido espiritual y cultural del encuentro. Desde la organización destacaron además que “el agua guarda la memoria y el río siempre nos espera”, subrayando el valor ancestral del río como espacio de encuentro, sanación y continuidad de las tradiciones.
Iemanjá es una divinidad de origen africano venerada en distintas religiones afroamericanas, como la Umbanda y el Candomblé. Es considerada la orixá madre de las aguas, especialmente del mar y los ríos, y representa la maternidad, la protección, la fertilidad y el cuidado de la vida. Su culto llegó a América con los pueblos africanos traídos durante la época de la esclavitud y, con el paso del tiempo, se integró a las tradiciones culturales y religiosas de países como Brasil, Uruguay y Argentina. Habitualmente es homenajeada con ofrendas, flores y rituales a la orilla del agua, como símbolo de agradecimiento y pedido de protección.
A diferencia de años anteriores, la convocatoria no fue tan numerosa. Uno de los factores que influyó fue el horario de la cita, pautada para las 15:30, en plena hora pico de calor. Durante la tarde se registraron temperaturas superiores a los 34°C, lo que limitó la presencia de fieles y curiosos que habitualmente acompañan este tipo de celebraciones.
Pese a la menor concurrencia, el homenaje se desarrolló con respeto y recogimiento, manteniendo viva una tradición que año tras año encuentra en la Ribera de Quilmes un punto de referencia para honrar a Iemanjá y reafirmar el vínculo espiritual con el río y sus aguas.