Esta semana abrió oficialmente sus puertas Bodegón Quilmes, el nuevo emprendimiento gastronómico del chef quilmeño Damián “Mono” Cicero, ubicado en la sede del Quilmes Atlético Club, en la intersección de las calles Guido y Paz. El espacio fue completamente renovado tras una inversión millonaria destinada a poner a punto el lugar y ofrecer una experiencia gastronómica de primer nivel.
La propuesta combina el espíritu clásico de los bodegones argentinos con una marcada influencia de la cocina mediterránea, una identidad culinaria que Cicero ha desarrollado a lo largo de su extensa trayectoria. A esto se suma una cuidada selección de vinos, pensada para acompañar cada plato y completar la experiencia gastronómica.
La carta comienza con una amplia variedad de entradas. Entre los clásicos argentinos se destacan empanadas, provoleta y rabas, mientras que las opciones mediterráneas incluyen bruschettas con tomate y jamón serrano, parrillada de setas, tortilla española, chipirones, caracoles, ranas o pulpo español.
En el apartado de pastas, los comensales pueden elegir entre ñoquis, canelones, sorrentinos, vermicelli o spaguetis con frutos de mar, elaborados con recetas que combinan tradición y sabores intensos.
También hay un fuerte protagonismo de las carnes y las preparaciones a las brasas, realizadas al estilo Josper, un sistema que combina parrilla y horno de brasas a muy altas temperaturas. Esta técnica permite lograr sellados intensos y dorados marcados, con texturas crujientes por fuera y jugosas por dentro, además de un característico sabor ahumado. Entre las opciones se encuentran asado banderita, vacío, ojo de bife, bife de chorizo, pollo, salmón y una parrillada de vegetales pensada para quienes no consumen carne.
Estos platos pueden acompañarse con papas fritas, puré, calabazas gratinadas o una variedad de ensaladas.
Las especialidades de la casa son dos platos emblemáticos de la cocina mediterránea: la gran paella marinera y el tradicional cochinillo a la segoviana, una preparación típica española que se destaca por su piel crocante y carne tierna.
El bodegón también cuenta con opciones para los más chicos, con un menú infantil que incluye capeletinis, patitas de pollo, hamburguesa con cheddar o fideos con manteca.
Para el final de la comida, la carta de postres ofrece clásicos y especialidades como queso y dulce, lemon champ, budín de pan, panqueques con dulce de leche, flan mixto, tiramisú, volcán de chocolate, helado y crema catalana.
Durante los mediodías, el restaurante también ofrece un menú ejecutivo pensado especialmente para quienes trabajan o buscan una opción rápida y de calidad. Por $12.500, los comensales pueden acceder a un plato del día acompañado por una bebida, una alternativa accesible que mantiene el estándar de calidad de la cocina del lugar.
Además de la propuesta gastronómica, uno de los aspectos que más destacan quienes ya visitaron el lugar es la atención al público. El equipo fue especialmente preparado para brindar un servicio cálido y profesional, con el objetivo de que cada comensal disfrute de una experiencia completa.
A pesar del alto estándar de los ingredientes utilizados, los precios se mantienen accesibles en relación a la calidad de los productos, lo que convierte al lugar en una opción muy atractiva para disfrutar de buena gastronomía en la ciudad.
De esta manera, Bodegón Quilmes se perfila como una propuesta que trasciende lo futbolero: no solo apunta a los hinchas del “Cervecero”, sino también a todos los vecinos que buscan un espacio para comer bien, en un ambiente cálido y con una cocina que combina tradición, calidad y personalidad.