El hecho, considerado un hito para la institución, fue posible gracias al trabajo articulado de múltiples equipos del hospital, bajo la coordinación de la Unidad Funcional de Procuración. Se trata de una práctica médica que requiere no solo precisión clínica, sino también una profunda organización humana en contextos de fin de vida.
La donación en asistolia controlada se lleva adelante tras una adecuación del esfuerzo terapéutico, en situaciones donde no hay posibilidades de recuperación del paciente. En ese marco, se despliega un procedimiento cuidadosamente planificado que permite concretar la donación de órganos, respetando la voluntad del paciente y acompañando a la familia en un momento de extrema sensibilidad.
“Detrás de lo que sucedió este fin de semana hay un equipo sólido y profundamente comprometido. El hospital brinda las condiciones para que estos procesos puedan llevarse adelante, y el trabajo conjunto de los equipos es lo que lo hace posible”, destacó la Dra. Regina Gualco, jefa del servicio de Admisión del Paciente Crítico.
Desde el hospital remarcaron que este proceso también refleja una historia de cuidado sostenido en el tiempo. El paciente había sido intervenido años atrás en la institución y, en esta última internación, su decisión de donar órganos fue respetada y acompañada por sus seres queridos.
Gracias a esta donación multiorgánica, cuatro personas recibieron una nueva oportunidad de vida: un paciente fue trasplantado con el corazón, otro con el hígado y dos más con riñones. El logro no solo marca un precedente para el Hospital El Cruce, sino que también pone en valor la importancia de la donación de órganos y el impacto que una decisión solidaria puede tener en la vida de otros.