Las actividades comenzarán el Domingo de Ramos, el 29 de marzo, con misas en la Iglesia Catedral de Quilmes, ubicada en Pasaje Papa Francisco (ex Rivadavia) 355. A las 9 horas celebrará el obispo Redondo y a las 19 horas lo hará el obispo Tissera. Ese mismo día, también a las 19, Redondo encabezará otra misa en el Santuario San Cayetano de Quilmes Oeste.
El Miércoles Santo, 1 de abril, tendrá lugar la tradicional Misa Crismal a las 19 horas en la Catedral, que será concelebrada por ambos obispos.
El Jueves Santo, 2 de abril, las actividades comenzarán por la mañana con la misa y el lavatorio de los pies en el Complejo Penitenciario de Florencio Varela a las 10 horas, presidida por Tissera y Redondo. Por la tarde, a las 19, Tissera celebrará la Misa de la Última Cena en la Catedral, mientras que a las 19.30 Redondo hará lo propio en el Santuario San Cayetano de Quilmes Oeste.
El Viernes Santo, 3 de abril, se desarrollarán distintas celebraciones de la Cruz y Vía Crucis. A las 15 horas habrá ceremonias simultáneas en la Catedral, encabezada por Tissera, y en el Santuario San Cayetano de Quilmes Oeste, presidida por Redondo. Más tarde, a las 17, Tissera liderará un Vía Crucis en la Catedral, y a las 20 Redondo realizará otra celebración en el Santuario San Cayetano ubicado en Florencio Varela.
El Sábado Santo, 4 de abril, se llevará a cabo la Vigilia Pascual, uno de los momentos centrales de la liturgia. A las 19 horas será en la Catedral de Quilmes, presidida por Tissera, mientras que a las 20 Redondo la celebrará en la Parroquia Sagrada Familia de Berazategui.
Finalmente, el Domingo de Pascua, 5 de abril, habrá varias misas en distintos puntos de la diócesis. A las 10 horas, Tissera celebrará en la Parroquia Jesús el Niño de Belén de Bernal Oeste, en el marco de su 60º aniversario. A las 11, Redondo encabezará la misa en la Catedral; a las 17 lo hará en los Hogares Madre Teresa de Berazategui; y a las 19, Tissera cerrará la jornada con otra celebración en la Catedral.
De esta manera, la Diócesis de Quilmes invita a toda la comunidad a participar de las distintas celebraciones litúrgicas que conmemoran la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, en un contexto de profunda reflexión y fe.