El texto, titulado “¡Ustedes no tengan miedo, alégrense, ha resucitado!”, toma como punto de partida el relato bíblico de la resurrección, pero rápidamente introduce una reflexión sobre la realidad del país y del conurbano sur. Allí, los obispos recordaron también los 50 años de la Diócesis de Quilmes y el legado de su primer obispo, Jorge Novak, destacando la opción por los pobres, la defensa de los derechos humanos y el compromiso social como ejes históricos de la Iglesia local.
En uno de los pasajes más fuertes del mensaje, los prelados trazaron un paralelismo entre distintos momentos de crisis del país y la actualidad, al señalar que “hoy estamos viviendo una situación triste y difícil”, con jubilaciones que consideran insuficientes y con sectores vulnerables afectados por recortes y pérdida de ingresos. También mencionaron la situación de personas con discapacidad, docentes, trabajadores de la salud y la pérdida de fuentes laborales, advirtiendo que muchas familias se encuentran endeudadas para poder cubrir gastos básicos.
El documento sostiene además que el contexto social genera “violencia a flor de piel, divisiones y conflictos”, y llama a superar la confrontación a través del diálogo y la búsqueda del bien común. En ese sentido, los obispos plantearon que la fe en la resurrección invita a “bajar los muros de la división y tender puentes de encuentro, diálogo y compromiso con todos”.
A lo largo del mensaje, la Iglesia de Quilmes remarcó su tradición pastoral vinculada a la defensa de los derechos humanos y el acompañamiento de los sectores más vulnerables, una línea histórica que se remonta al obispo Novak y que continúa siendo parte del posicionamiento público de la diócesis.
El texto concluye con un llamado a la esperanza en medio del contexto actual, invitando a vivir la Pascua como un tiempo de encuentro, solidaridad y compromiso social, y deseando una “Feliz Pascua de Resurrección” a toda la comunidad.