El procedimiento fue llevado adelante por personal de la Delegación de Narcotráfico, que avanzaba con allanamientos en la zona cuando comenzaron los disturbios. De acuerdo a fuentes del caso, familiares de los sospechosos y otros vecinos reaccionaron ante la presencia policial, increpando a los agentes y arrojando piedras contra los móviles.
Con el correr de los minutos, el clima se tornó cada vez más hostil. Ante las agresiones, los efectivos solicitaron apoyo y rápidamente se sumaron refuerzos de distintas dependencias para intentar controlar la situación y garantizar la continuidad del operativo.
Uno de los momentos más críticos se produjo cuando la policía intentaba trasladar a uno de los sospechosos. En ese contexto, un grupo de personas rodeó el patrullero y forcejeó con los agentes en un intento por impedir el traslado.
Durante los incidentes, una mujer policía fue atacada y sufrió lesiones de carácter leve, además de una crisis nerviosa, por lo que debió ser asistida y trasladada a un centro de salud.
Finalmente, con la llegada de más personal, incluidos grupos especiales, las fuerzas de seguridad lograron retomar el control del lugar. Para dispersar a quienes continuaban enfrentando a la policía, se utilizaron balas de goma, lo que permitió despejar la zona y completar el allanamiento.
Parte de lo ocurrido quedó registrado en videos captados por vecinos, donde se observan corridas, gritos y momentos de enfrentamiento directo con los efectivos. Las imágenes, que reflejan la tensión vivida durante varios minutos, podrían ser incorporadas a la investigación para identificar a quienes participaron de las agresiones.
En paralelo a la causa por narcotráfico, la Justicia busca determinar responsabilidades por los ataques contra el personal policial.