Recordada por todos como “La Poggio”, supo construir una identidad propia dentro de las aulas a partir de su exigencia, su compromiso con la enseñanza y un estilo tan particular como respetado. Durante años se desempeñó como profesora de Actividades Prácticas, marcando a cientos de alumnos que aún hoy la evocan con admiración y cariño.
Su figura trascendió lo estrictamente académico: para muchos, fue una formadora en valores, una docente que no pasaba desapercibida y que lograba dejar enseñanzas que iban más allá de los contenidos curriculares. Su impronta firme, pero a la vez cercana, la convirtió en un símbolo dentro de la institución.
Además de su extensa trayectoria educativa, Poggio fue una histórica socia del Club Náutico Quilmes, donde también supo construir vínculos y ser parte activa de la vida social de la entidad.
El fallecimiento de “Betty” Poggio genera una profunda conmoción en Quilmes, especialmente entre exalumnos, colegas y miembros de la comunidad que la recuerdan como una figura clave en la formación de varias generaciones. Su legado permanecerá vivo en la memoria colectiva de la ciudad.