El hecho ocurrió en las últimas horas en un comercio emplazado dentro de la tradicional Galería Colón de Quilmes Centro y generó indignación entre las empleadas del lugar, quienes aseguraron que el autor del ilícito era un cliente conocido que frecuentaba el negocio.
De acuerdo con el relato de las trabajadoras, el sospechoso permaneció alrededor de diez minutos dentro del local. Durante ese tiempo manifestó que estaba esperando a su hija para decidir qué comprar, aunque, según sospechan las víctimas, en realidad aprovechó para estudiar la dinámica del kiosco y los movimientos del personal.
Finalmente, el hombre pidió un pancho. Mientras una de las empleadas se ocupaba de prepararlo y la otra atendía a otro cliente, el sujeto aprovechó el descuido para manotear un teléfono celular que se encontraba en el mostrador.
Tras concretar el robo, el individuo abandonó rápidamente el comercio antes de que las trabajadoras advirtieran lo sucedido. Al percatarse de la falta del dispositivo, revisaron lo ocurrido y señalaron al cliente habitual como el responsable del hecho.
El episodio volvió a encender la preocupación de comerciantes y trabajadores del centro quilmeño, quienes advierten sobre distintas modalidades delictivas que se repiten en locales de atención al público, muchas veces aprovechando momentos de distracción y la confianza generada por personas que aparentan ser clientes frecuentes.