En la carta, López recuerda que el 29 de julio de 2000 Favaloro se quitó la vida en medio de una profunda crisis económica que afectaba a su fundación y sostiene que, a casi 26 años de aquel hecho, "la historia parece empecinada en repetirse", aunque esta vez golpeando silenciosamente a los prestadores de salud que sostienen el sistema médico.
El director de la Clínica Belgrano afirma que decidió hacer público su mensaje no solo en su rol de médico o responsable de una institución sanitaria, sino también como "un ser humano agotado de combatir contra el sistema". En ese sentido, denuncia la falta de pago, los extensos plazos para cobrar las prestaciones, la falta de actualización de los aranceles y el incremento permanente de los costos, especialmente en insumos médicos, como factores que colocan a clínicas y sanatorios al borde del colapso.
López sostiene que detrás de cada prestación existen salarios que afrontar, costos de mantenimiento, equipamiento e insumos, además de la responsabilidad de garantizar una atención digna a miles de pacientes. "La vocación médica y el compromiso con la comunidad tienen un límite: la viabilidad de seguir existiendo", expresa en uno de los pasajes del documento.
A lo largo del escrito, el profesional insiste en que el legado de Favaloro debería ser recordado por su calidad humana, su excelencia y su entrega a los pacientes, pero advierte que resulta inadmisible que quienes intentan seguir ese ejemplo terminen enfrentando las mismas circunstancias que llevaron al prestigioso médico a una situación extrema.
"No quiero ser Favaloro. Quitarse la vida para que una institución sobreviva no puede, bajo ninguna circunstancia, ser el camino", afirma López, quien reclama un diálogo directo con las autoridades, una actualización justa de los valores de las prestaciones y el cumplimiento de los compromisos económicos asumidos con los prestadores.
En otro tramo de la carta, describe el desgaste emocional que implica ejercer la profesión en el contexto actual. Tras más de tres décadas de carrera médica, asegura sentirse obligado a "mendigar" el cobro del trabajo realizado y denuncia el destrato y la burocracia que, según manifiesta, encuentran quienes intentan gestionar soluciones ante los organismos correspondientes.
El director médico también advierte sobre las consecuencias que podría tener la desaparición de instituciones sanitarias privadas, señalando que detrás de ellas existen décadas de esfuerzo, cientos de puestos de trabajo y miles de pacientes que dependen de esos servicios para recibir atención médica.
El documento concluye con un fuerte llamado de atención para evitar que se repita una tragedia como la vivida por René Favaloro y reclama que el sistema sanitario deje de poner en riesgo a quienes sostienen diariamente la atención de la salud. "Toda esa maldita y sucia burocracia no debe ganarle nunca más a la medicina. No quiero ser Favaloro", finaliza la carta firmada por el doctor Ezequiel López, director médico de la Clínica Belgrano de Quilmes.