Los vecinos de Quilmes que utilizan el colectivo para viajar hacia la Ciudad de Buenos Aires podrían encontrarse con mayores demoras a partir de este lunes 19 de octubre. Las cámaras empresarias del transporte advirtieron que la crisis de financiamiento del sector podría obligar a reducir progresivamente las frecuencias de 104 líneas de jurisdicción nacional que circulan por el Área Metropolitana de Buenos Aires.
La advertencia tiene impacto directo en el distrito porque entre las líneas incluidas figuran servicios habituales para los pasajeros de Quilmes, Bernal, Ezpeleta y San Francisco Solano. Los colectivos 22, 85, 98, 148 y 159 aparecen en el listado difundido por las empresas, junto con otros recorridos que conectan distintos puntos del conurbano con la Capital Federal.
La línea 22 une Quilmes con Retiro y atraviesa Bernal, Avellaneda y distintos sectores de la Ciudad. La 98 conecta localidades como Don Bosco, Bernal, Quilmes y Ezpeleta con zonas porteñas, mientras que la 148 tiene ramales que llegan a San Francisco Solano y otros puntos del oeste del distrito desde Plaza Constitución. Se trata de recorridos utilizados diariamente para trabajar, estudiar y realizar trámites.
El conflicto fue planteado por las cámaras CEAP, CETUBA, CTPBA y CEUTUPBA, que cuestionaron la falta de actualización de los recursos que reciben las empresas para sostener el funcionamiento de las unidades. En un comunicado conjunto, las entidades señalaron que los costos de operación aumentaron mientras que los ingresos provenientes de tarifas y compensaciones estatales quedaron rezagados.
Uno de los números que expusieron es el valor del boleto mínimo de las líneas nacionales, que permanece en $742,81 desde mayo. Las compañías sostienen que el costo estimado del viaje sin subsidios alcanza los $2.494,13. También denunciaron una diferencia de alrededor de $40.000 millones entre los ingresos proyectados y los efectivamente reconocidos durante el período comprendido entre junio y octubre.
Ante ese escenario, algunas empresas evalúan comenzar por la reducción de los servicios nocturnos, cuando circulan menos unidades y las alternativas de viaje son más limitadas. Una menor frecuencia podría traducirse en esperas más prolongadas en las paradas y complicaciones para quienes regresan de trabajar o necesitan combinar con el tren u otras líneas.
Sin embargo, la advertencia no significa que todas las líneas hayan interrumpido sus recorridos ni que ya exista un nuevo cronograma confirmado para cada ramal. El alcance de los posibles recortes dependerá de las decisiones de las operadoras y de las negociaciones que mantengan con las autoridades nacionales.
Las cámaras empresarias reclamaron una respuesta urgente del Gobierno nacional y manifestaron su disposición a continuar las conversaciones para evitar un deterioro mayor de la prestación. La discusión se produce en un servicio esencial para la movilidad cotidiana de los habitantes de la zona sur, especialmente en los viajes entre Quilmes y la Capital Federal.
Mientras se define el conflicto, se recomienda a los pasajeros consultar los canales oficiales de cada línea o los sistemas de seguimiento de colectivos antes de salir, sobre todo si necesitan viajar durante la noche o en horarios de menor circulación.