Por Facundo Muñoz

Nueva denuncia contra el médico trucho de Quilmes y la clínica que lo contrató

La hija de una señora que falleció tras la intervención de Jorge Zapata, el falso médico que ejercía libremente y fue detenido en Quilmes el año pasado, lo denunció «mala praxis» y «usurpación de título», y al sanatorio por haberlo contratado.

Una de las tantas víctimas que pasó por el doctor trucho, es Remigia Mansilla, una mujer 69 años que fue internada el año pasado, en medio de la ola de Covid-19, en la Clínica Brandsen. Su hija contó que la señora murió el 1 de mayo de 2021 de un paro cardiorrespiratorio. El trágico desenlace lo adjudica a la espera de que le cambiaran el tubo de oxígeno, ya que atravesaba por una neumonía bilateral.

Desafortunadamente la señora fue atendida por el médico trucho Daniel Zapata, de 60 años, quien atendía a sus pacientes con una tobillera electrónica oculta, la cual le habían puesto por sus antecedentes penales.

Ante eso, denunció una serie de irregularidades, entre las que se encontraban la falta de realización de una tomografía. «Su estado de salud comenzó a empeorar, aparentemente se contagió de coronavirus y sufrió una neumonía bilateral», comentó la hija.

Finalmente la mujer murió a la espera de un cambio del tubo de oxígeno, y sufrió un paro cardiorrespiratorio. Luego de unos días, la familia de la señora se enteraba por televisión que el hombre había sido detenido por ejercicio ilegal de la medicina en dicho establecimiento.

El hombre fue aprehendido el 10 de junio y acusado por el fiscal Jorge Saizar, de la UFI N°5 de Quilmes, por el delito “de ejercicio ilegal de la medicina, en concurso real con usurpación de títulos y honores”. Atendía en la Clínica Materno Infantil ubicada en Brandsen 128, Centro de Quilmes.

Lo asombroso del caso es que debajo del ambo con el que atendía a sus pacientes, llevaba una tobillera por una domiciliaria por drogas y además era buscado por la Justicia de San Martín. En las últimas horas se descubrió que usaba el sello de un doctor muerto desde mayo que trabajaba en esa clínica.

El día de su aprehensión, los policías de la DDI de Quilmes llegaron al lugar y se hicieron pasar por pacientes. También filmaron a Zapata en acción, haciendo una receta.

Ante el fiscal del caso se negó a declarar cuando lo indagaron, aunque las fuentes contaron que, cuando le preguntaron a qué se dedicaba, Zapata dijo que «era empleado y hacía el traslado de enfermos”.

Si bien a Zapata lo arrestaron ese 10 de junio, no fue por ser un médico trucho sino porque tenía un pedido de captura de la Justicia de San Martín por un “encubrimiento agravado”.

Y esos no eran sus únicos antecedentes. Llevaba una tobillera electrónica debajo del ambo porque gozaba del beneficio de la prisión domiciliaria, otorgado por la justicia federal de Lomas de Zamora.


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