Se agrava la situación de Garbarino: Cerró la sucursal de Quilmes Centro y la empresa está al borde de la quiebra

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Con el correr de los días, el panorama de Garbarino se vuelve más oscuro. Hace poco más de un año la empresa fue comprada por Carlos Rosales, dueño de la aseguradora Prof y dirigente del club San Lorenzo. En aquel momento, tenían 200 locales a la calle (más otros 46 de Compumundo), 2 plantas en Tierra del Fuego (Digital Fueguina y Tecnosur) y 4.325 empleados. Hoy, el grupo asegura que le quedan la mitad de las sucursales y 3.800 empleados, que están sin cobrar desde abril. acumulando una deuda de más de $ 15.000 millones. En el día de ayer, la sucursal ubicada en la peatonal Rivadavia de Quilmes cerró sus puertas y comenzaron a retirar toda la cartelería del lugar «Ayer entregaron la llave al dueño por incumplimiento de alquiler. Trabajo hace 15 años y nunca vi algo así, hoy es una empresa fantasma» relató a InfoQuilmes uno de los empleados, que al igual que muchos de sus compañeros se encuentra sin cobrar su sueldo desde hace 4 meses.

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Como si fuera un manotazo de ahogado, Garbarino busca el auxilio del Gobierno para evitar el cierre definitivo y la liquidación de sus activos. Entre demandas judiciales, embargos y una abultada deuda que no para de crecer, la cúpula directiva de la cadena se reunió con el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, para obtener fondos que le permitan reabrir sus locales y poner en marcha una operación prácticamente paralizada. El encuentro se concretó el jueves pasado y por ahora, dicen fuentes de la empresa, no hubo respuesta. El pedido apunta a conseguir financiamiento a través del BICE (Banco de Inversión y Comercio Exterior), que depende de la cartera de Kulfas, para comprar mercadería y pagar al menos parte de los sueldos y alquileres atrasados. En el mercado creen que esos esfuerzos no prosperarán y consideran inevitable un final judicial: un concurso de acreedores o la quiebra lisa y llana.

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