Por InfoQuilmes

Tras su gran paso por Quilmes con final amargo, el fútbol le dio revancha a Sava y jugará la Copa Libertadores con Patronato

En poco más de diez meses, el Colorado pasó de masticar bronca por la final que se le escapó con Quilmes a dar la vuelta olímpica ante Talleres en Mendoza. Facundo Sava no lo hubiese imaginado ni en el mejor de sus sueños. Que exactamente diez meses y nueve días después de las lágrimas por el ascenso perdido con Quilmes a la Primera División estaría con una sonrisa de oreja a oreja tras consagrarse campeón de la Copa Argentina con Patronato.

En medio del clima festivo por la Navidad y el Año Nuevo, el Colorado terminó el 2021 con un durísimo golpazo en el Cilindro de Avellaneda que impactó en sus fibras más sensibles: la tarde del 21 de diciembre, su Cervecero cayó 5-4 por penales ante Barracas Central en la final por el segundo boleto a la máxima categoría –el otro ya se lo había asegurado Tigre-. El DT consoló a sus dirigidos en el terreno de juego, masticó bronca en el vestuario de Racing y, un par de horas más tarde, anunció su salida del club que dirigía desde finales de 2019.

Apenas se conoció la noticia de su alejamiento del conjunto del Sur, aparecieron los primeros pretendientes para contratarlo. Pero Sava pasó todo el verano lejos de la vorágine de la pelota, pero junto a su familia e incorporando nuevos conceptos para el fútbol y la vida. Hasta que a principios de marzo sonó en su celular una llamada desde Paraná. Sin técnico tras la renuncia de Iván Delfino, en el sótano del torneo y con la soga cada vez ajustada al cuello por los promedios, Patronato era un “fierro caliente” que muy pocos querían agarrar. Y también un “lindo desafío” para el Colorado, como remarcó en su primera conferencia de prensa con la campera rojinegra.

Más allá del debut victorioso en Vicente López, donde superó 2-1 a Platense, el equipo entrerriano no encontró el rumbo futbolístico y finalizó aquella primera fase de la Copa de la Liga en el último escalón de la tabla. Apenas diez puntos en 14 fechas, producto de tres triunfos, un empate y diez caídas.

El poco tiempo de receso no lo usó para lamentarse por el pálido desempeño de sus dirigidos ni para responder a la crítica despiadada, sino para ajustar algunas piezas en la formación y revertir un panorama cada vez más desalentador. Se venía la Liga Profesional, 27 jornadas y la última gran oportunidad para soñar con la permanencia. En paralelo, mientras comenzaba a cosechar grandes resultados –como el 3-1 a Independiente, el 3-0 a Boca y el 3-2 a San Lorenzo-, el Patrón disputó las primeras rondas de la Copa Argentina y, en poco más de dos meses, eliminó a Morón, a Colón de Santa Fe y a Gimnasia y se metió en los cuartos de final.

Si bien la prioridad era la Liga por la sumatoria de puntos en lucha por no descender –el Colorado diagramó varios equipos alternativos en los anteriores mata mata para cuidar el físico de sus principales soldados-, en Paraná comenzaron a mirar con cada vez más esperanza la Copa Argentina, un torneo que parecía inalcanzable y que ahora significa el primer título en los 108 años de historia del club.

La Savaneta, bautizada por los propios jugadores, llegó a la instancia final después de dejar atrás por penales nada menos que a River y a Boca, los dos máximos candidatos a la corona. En medio de ambos cruces, no obstante, perdió la categoría. Salió décimo y sumó 40 puntos, el mejor registro del conjunto entrerriano en Primera, pero no pudo evitar el descenso por las últimas malas temporadas.

Un subibaja de emociones en poco menos de un año para Sava, quien pasó de lamentarse por no ascender con Quilmes a ser campeón con Patronato por primera vez en su carrera en la dirección técnica y, en caso de seguir –tiene contrato hasta finales de este 2023-, viajar a Abu Dabi para la Supercopa Argentina y jugar la Libertadores…

Fuente: TycSports
Comparte esta noticia: