Por Federico Ramondi

Violento enfrentamiento entre barras de Banfield y Quilmes

Mientras la mayoría de los hinchas esperan el regreso del público visitante, los barras continúan boicoteando esos planes y el deporte como tal: Es que ayer a la salida del partido entre Banfield y Dock Sud por la Copa Argentina hubo un nuevo episodio de violencia que tuvo en medio a parte de la barra del Cervecero, que tiene su asiento en el barrio La Terraza de Quilmes Oeste. 

Según pudo reconstruirse, los barrabravas de Quilmes emboscaron y le tiraron piedrazos a la caravana de micros del Taladro cuando pasaba por la calle Laprida y O’Higgins, donde se armó una batalla campal porque los de Banfield bajaron a responder la agresión.

Los que acabaron por sufrir las consecuencias fueron los vecinos comunes, porque los barras de Quilmes, que eran un número mucho menor, se refugiaron en unos monoblocks cercanos. Cuando tres móviles policiales que estaban por la zona se acercaron, los de Banfield subieron a sus micros y siguieron adelante.

A los barras nada los detiene, ni siquiera la Policía, ya que la Caravana venía siendo custodiada tanto por efectivos de la Seccional de Banfield como de la Comisaría Segunda de Quilmes. Tanto es así que a unas 30 cuadras del primer episodio, sobre la calle General Acha, otra vez la barra del Taladro tuvo unos cruces con gente del Cervecero y hubo nuevos piedrazos, con una situación afortunadamente de menor duración.

Los vecinos damnificados se preguntaron indignados para qué se custodia una caravana si finalmente los incidentes suceden igual. La Policía, en tanto, dice que si no lo hicieran los enfrentamientos tendrían mayor frecuencia y gravedad, pero lo insólito es que no los previenen.

En el caso de ayer, si bien algunos reportes hablaban de supuestos tiros y heridos, no hay registro ni de denuncias policiales ni de ingresos a los hospitales de la zona. De hecho, en la información oficial y en los videos registrados hasta el momento por las cámaras de seguridad sólo se ve que los barras arrojan piedras de uno y otro lado, pero no se registran imágenes ni sonidos de disparos de armas de fuego aún cuando algunos vecinos aseguran que sí vieron barrabravas armados.

Según la Policía, los micros fueron requisados antes de la salida hacia el estadio de Quilmes y no había ningún arma, aunque la experiencia indica que las barras siempre las llevan escondidas en lugares poco visibles de los vehículos. Más allá de que no haya que lamentar víctimas, la situación vuelve a poner foco sobre la imposibilidad de terminar con este flagelo que carcome al fútbol argentino.

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