Por Federico Ramondi

Denuncias cruzadas por violencia: “Mi suegra quiere echarnos de nuestra casa”

El caso de la mujer que denunció violencia de género por parte de su propio hijo sumó denuncias cruzadas de parte de su nuera, quien asegura que la mujer quiere echarlos de su casa y quedarse con todo el terreno, sobre el cual tienen hecha una cesión legal. Sostienen que la relación cambió de repente y que los vive hostigando.  

Según la pareja, el origen del conflicto se debe al terreno en cuestión, ubicado en la calle 393 entre Sarratea y Fornabaio. Mirta, suegra de Natalia, la acusa a ella y a su hijo de “usurpadores”, pero la chica mostró una certificado notarial de 2008 en la que los padres de su marido les cedían parte del solar, sobre el que ellos construyeron su vivienda de forma independiente y con todos los servicios a su nombre.

Asimismo, aclaró que el hombre que defendió a Mirta de presuntos golpes por parte de su hijo a quien le dio una paliza y terminó detenido por la policía no era un simple “amigo”, como se dijo en un primer momento, sino su pareja actual, sobre quien pesa una orden de restricción de acercamiento a la familia compuesta por Natalia y Cristian que habría violado en más de una ocasión. En una de ellas, la joven denunció haber sido empujada por las escaleras por el sindicado, hecho en el cual sufrió numerosas lesiones. 

Así quedó Cristian luego de ser atacado por la pareja de su madre

“Estamos muy mal por esta situación que estamos viviendo, por las injurias que se dijeron de nosotros. Hicimos muchas denuncias por las violencias sufridas de parte de mi suegra, que quiere echarnos de nuestra propia casa que construimos con nuestros ingresos para nosotros y nuestros hijos. Tenemos un muro para dividir, entradas independientes”, explicó Natalia. 

Hasta hace tres años la relación era buena, incluso la ayudábamos porque ella estaba sin trabajo. Repentinamente ella empezó a ponerse violenta por cualquier cosa, siempre se enojaba, hasta que un día nos acusó de matar a su gato y nos rompió la ventana. Ahí empezaron las agresiones, exigiéndonos que nos vayamos”, agregó.  

En los últimos meses la vida de esta familia en la casa se vio afectada por varios cortes de servicios, instigados presuntamente por la madre de Cristian: “Nos cortó el cable de la luz; con un destornillador rompió el medidor de gas y llamó a Metrogas para denunciar una pérdida, lo que ocasionó que nos cortaran el suministro. Al otro día nos cortó los cables de Telecentro que pasan por delante de su ventana y nos dejó sin internet. También nos selló con masilla la cerradura de la puerta”, lamentó.

En el video que se difundió, donde mi marido la saca de debajo de las axilas, fue porque ella ingresó a nuestro domicilio y vino a patearme, mientras estaba el electricista. Ella volvía, insistiendo, a meterse en el garage gritando que esa era ‘su casa’”, afirmó respecto del video captado por una vecina. 

En el mismo sentido, señaló que los golpes mostrados por Mirta “parecen de cintazos autoinflingidos, pero no por el arrastre de mi marido para sacármela de encima y evitar que me siguiera pegando”. Las acusaciones de ella sobre nosotros son falsas, la maldad, el hostigamiento y el desprecio hacia su hijo, sus dos nietos y hacia mí es tremendo. Esperó a qué termináramos de construir nuestra casa para echarnos y ahora difamarnos en los medios masivos de comunicación”, remarcó.

Mi suegra tiene en su casa un arma que era de su ex marido (que es policía), que como se está jubilando le sacaron la reglamentaria, por lo cual es mentira que él la haya amenazado como dijo, ya que no tiene armas. También hemos pedido que le allanen el domicilio porque tiene plantas de marihuana, pero hasta ahora no tuvimos respuesta de parte de la Justicia”, expresó la joven.

Debido a esta situación, Cristian, Natalia y sus dos hijos de 6 años y de 4 meses debieron mudarse a una habitación en la casa de la madre de la chica, para evitar más situaciones de violencia y amenazas. “Es imposible sostener el nivel de violencia continuo. Pedimos ayuda al Juzgado de Familia y nos dijeron que nos retiráramos de la casa para resguardar nuestra integridad física. Pedí muchas veces asistentes sociales y psiquiátricos, pero jamás se acercaron”, reclamó.

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