Detuvieron a una mujer acusada de suministrarle fármacos a su hijo de 5 años internado en Quilmes

Lunes, 28 de Septiembre del 2026 - 08:46 hs.

Un delicado caso es investigado por la Justicia de Quilmes luego de la detención de una mujer de 34 años, acusada de haberle suministrado medicamentos a su hijo de apenas cinco años mientras permanecía internado en la Clínica del Niño y la Familia, ubicada en Quilmes Oeste. El menor atravesó durante varias semanas una serie de descompensaciones y convulsiones que inicialmente no encontraban una explicación médica. 

La causa se encuentra a cargo de la fiscal Mariana Curra Samaniego, titular de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) N°6 del Departamento Judicial Quilmes. La mujer fue imputada por el delito de “lesiones graves agravadas por el vínculo”, se negó a declarar durante la indagatoria y posteriormente el Juzgado de Garantías N°3 de Quilmes avaló su detención, aunque dispuso que continúe bajo arresto domiciliario en la vivienda de su madre. 

El niño estaba internado desde agosto

De acuerdo con la información incorporada a la investigación, el pequeño ingresó a la Clínica del Niño y la Familia el pasado 18 de agosto, derivado por su pediatra debido a un cuadro que incluía cefalea, palidez y molestias, hormigueo o debilidad en las piernas. Los primeros estudios, entre ellos una tomografía, no permitieron determinar una causa concreta para esos síntomas. 

Durante su permanencia en el establecimiento, el paciente atravesó además una complicación intrahospitalaria. Una vez superada, comenzó a registrarse una situación que llamó particularmente la atención de quienes lo atendían: el chico mejoraba, pero posteriormente volvía a descompensarse sin que los médicos encontraran una explicación clínica clara.

En algunos de esos episodios el menor habría sufrido convulsiones que obligaron a trasladarlo a terapia intensiva. Allí permanecía durante algunos días hasta estabilizarse, posteriormente pasaba a terapia intermedia y finalmente regresaba a una habitación común. Sin embargo, el cuadro volvía a repetirse. 

Las sospechas de las enfermeras

El punto de inflexión se produjo cuando integrantes del personal de enfermería comenzaron a detectar un patrón: las recaídas se registraban luego de los encuentros entre el niño y su madre.

Según fuentes de la investigación citadas por distintos medios, el pequeño evolucionaba favorablemente mientras permanecía bajo atención médica, pero volvía a presentar complicaciones después de algunas visitas. Una enfermera realizó la denuncia y posteriormente otras trabajadoras de la institución aportaron información al expediente.

Ante las sospechas, personal de enfermería decidió colocar un teléfono celular oculto en la habitación para registrar lo que sucedía durante uno de esos encuentros.

Las imágenes obtenidas se convirtieron en uno de los elementos centrales de la investigación. Según fuentes con acceso al expediente, en la grabación se observarían movimientos de la mujer cerca de la cánula de la vía intravenosa que tenía colocada su hijo. No obstante, el registro no permitiría identificar con claridad qué estaba manipulando, por lo que será materia de análisis pericial. 

Detectaron sustancias que no estaban indicadas

En paralelo, los profesionales realizaron estudios al menor que arrojaron otro dato relevante para la causa: en su organismo aparecieron sustancias que no formaban parte de la medicación prescripta durante la internación.

Los primeros informes señalaron la presencia de barbitúricos, medicamentos que actúan como depresores del sistema nervioso central y pueden producir sedación. Sin embargo, la Fiscalía todavía espera los resultados definitivos de las pericias toxicológicas para determinar exactamente qué compuestos fueron encontrados y establecer de qué manera llegaron al organismo del niño. 

Por ese motivo, judicialmente todavía no se encuentra determinado en forma definitiva qué sustancia habría recibido el menor ni cómo habría sido administrada.

Una jeringa en la cartera

Con los elementos reunidos hasta ese momento, la fiscal Curra Samaniego ordenó una requisa urgente cuando la mujer se encontraba visitando a su hijo.

Durante ese procedimiento, los investigadores encontraron una jeringa descartable vacía dentro de la cartera de la madre. Según las fuentes citadas en la cobertura del caso, en ese momento la mujer explicó que utilizaba la jeringa para suministrar ibuprofeno a sus hijos. El elemento fue incorporado a la investigación. También fueron secuestrados para ser peritados el teléfono celular de la acusada y el del menor.

Posteriormente se realizó un allanamiento en la vivienda familiar, ubicada en la localidad de Juan María Gutiérrez, partido de Berazategui. Allí los investigadores encontraron varias recetas médicas extendidas a nombre del niño, aunque no hallaron las sustancias que buscan identificar en el marco de la causa. 

La evolución del chico

Uno de los aspectos que ahora analiza la Justicia es la evolución que presentó el menor después de que se interrumpieran los encuentros con su madre.

De acuerdo con fuentes de la investigación, el niño no habría vuelto a sufrir convulsiones desde que dejó de recibir esas visitas y mostró una evolución favorable. Ese comportamiento clínico forma parte de los elementos que deberán ser evaluados junto con los análisis toxicológicos y el resto de las pruebas. 

El dato, por sí solo, no determina la responsabilidad penal de la acusada, que deberá establecerse dentro del proceso judicial.

Investigan además una colecta realizada para ayudar a la familia

En las últimas horas surgió una segunda línea investigativa. La pediatra que atendía al pequeño declaró ante la Justicia y señaló que vecinos y personas cercanas a la familia habían comenzado a reunir dinero para colaborar con los gastos relacionados con el tratamiento y la internación.

A partir de ese testimonio, la Fiscalía busca determinar cómo se organizó la colecta, si la madre tuvo participación en ella, si recibió dinero y cuál fue el destino de los fondos. Hasta el momento no está probado que las presuntas acciones investigadas hayan tenido como finalidad obtener un beneficio económico, por lo que esa posibilidad continúa siendo solamente una línea de investigación.

Las pericias que restan

La investigación continuará ahora con el análisis de los teléfonos secuestrados, las grabaciones obtenidas dentro de la clínica y las cámaras de seguridad del establecimiento, además de nuevas pericias médicas y toxicológicas.

También se dispuso una evaluación psicológica de la imputada. Algunas fuentes vinculadas al expediente mencionaron como una de las hipótesis a estudiar un posible cuadro compatible con el denominado síndrome de Münchhausen por poder, expresión utilizada para describir situaciones en las que un cuidador provoca, inventa o exagera síntomas de una persona a su cargo. Sin embargo, no existe hasta ahora un diagnóstico que permita afirmar que la mujer presente ese cuadro, por lo que la cuestión deberá ser determinada por especialistas. 

Mientras tanto, la acusada continúa detenida bajo modalidad domiciliaria y el pequeño permanece bajo atención médica, con una evolución que las fuentes consultadas describieron como favorable. La causa continuará durante los próximos días con las pericias destinadas a determinar qué sustancias ingresaron al organismo del niño y reconstruir con precisión lo sucedido durante su prolongada internación.