Una camarera denunció por agresión al director de una reconocida escuela privada de Quilmes
Según relató la joven, el conflicto comenzó cuando se acercó a una mesa ocupada por el directivo y su madre, quienes manifestaban su malestar por una demora de aproximadamente 20 minutos en el retiro de los platos. "Enseguida empezaron a gritarme y yo no entendía bien qué pasaba porque no hablo inglés", recordó.
La denunciante explicó que ni siquiera era la moza asignada a esa mesa, sino que se acercó luego de que la mujer la llamara con señas. Tras el primer intercambio, buscó a un encargado para intentar mediar en la situación y el restaurante ofreció una atención de cortesía para descomprimir el conflicto. Sin embargo, la tensión continuó.
Afectada por la situación, la empleada pidió cambiar de sector y subió del piso 19 al 20 del establecimiento para intentar tranquilizarse. De acuerdo con su denuncia, el hombre decidió seguirla hasta ese nivel.
"Me empezó a gritar, me tocaba el hombro y la cara. Con mi poco inglés le repetí que por favor no me tocara más, pero lo continuó haciendo", aseguró la joven, quien además destacó la diferencia física con el presunto agresor. "Me sentí sobrepasada y desprotegida", expresó al recordar el momento en que decidió bajar nuevamente para pedir ayuda a sus superiores.
Las cámaras de seguridad del bar captaron parte del episodio. En las imágenes se observa cómo el hombre persigue a la camarera por una escalera interna y logra tomarla del brazo, mientras dos compañeras de trabajo intentan interponerse para frenar su avance antes de que la joven consiga refugiarse.
La identificación del denunciado fue posible gracias a una reseña que el propio hombre publicó en Google tras el incidente. En ese comentario cuestionó la atención recibida y formuló acusaciones personales contra la empleada, las cuales ella rechazó de manera categórica.
Al día siguiente de lo ocurrido, la víctima, vecina de Lanús y con cuatro años de antigüedad laboral en el establecimiento, presentó la denuncia en la Comisaría Vecinal 1-D de la Ciudad de Buenos Aires. Si bien inicialmente hubo un error en el apellido del acusado, posteriormente regresó para rectificar los datos y aportar las imágenes registradas por las cámaras de seguridad como prueba.
"Estoy triste. No sé qué va a pasar con mi trabajo. Siento miedo y angustia", manifestó la joven.
Hasta el momento, ni el directivo denunciado ni la institución educativa en la que desempeña funciones emitieron un comunicado o realizaron declaraciones públicas sobre el hecho.